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Comunicación y Opinión

Medio Ambiente

Tejados ajardinados contra el cambio climático

Cada vez más ciudades cubren de vegetación las azoteas de sus edificios para mejorar el entorno urbano y reducir las emisiones de CO2 y el gasto energético. Imagínese vivir en un edificio cuya azotea, en vez de de la típica teja, ladrillo o cemento, está cubierta de césped, flores y plantas. En países como Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos son cada vez más numerosas e incluso cuentan con subvenciones para su construcción. Además de transformar la grisácea fisonomía de las grandes urbes, estos espacios verdes de altura ayudan a controlar las emisiones de CO2 y el gasto en electricidad.

El futuro de las ciudades pasa por hacerlas más confortables, sostenibles y ecológicas para sus habitantes. A ello pueden contribuir las "azoteas verdes". Su finalidad estricta es aprovechar las propiedades ecológicas de introducir vegetación en la parte superior de cualquier edificio urbano, aunque los últimos diseños más vanguardistas van más allá con diversos espacios ajardinados, decorativos y de esparcimiento.

En este sentido, el Jardín Botánico Augustenborgs en Malmö (Suecia), la Biblioteca Pública de Vancouver (Canadá), o el Parque del Milenio en Chicago son algunos de los cada vez más numerosos espectaculares ejemplos de edificios públicos con azoteas ecológicas, aunque tampoco faltan propuestas para inmuebles privados.

Las ventajas de ubicar cubiertas vegetales en la parte superior de los edificios son diversas.  La vegetación, además de mejorar la calidad del aire, amortigua el ruido, constituye un sumidero natural de CO2, y posibilita que vuelva la vida animal a las ciudades. Según un estudio elaborado en Canadá, si se cubriera de materia verde tan sólo el 6% de los tejados de Toronto se conseguiría eliminar 30 toneladas de partículas contaminantes de la atmósfera cada año. Asimismo, a la vez que absorben hasta en un 70% el agua de lluvia para su mantenimiento, contribuyen a que las alcantarillas no se saturen.

Por otra parte, un trabajo publicado en la revista Bioscience, del Instituto Americano de Ciencias Biológicas, afirmaba que estos pequeños vergeles urbanos controlan la temperatura, de manera que en verano pueden reducir el consumo de aire acondicionado hasta en un 25% y evitar en invierno pérdidas de calor de hasta un 50%. Asimismo, limitan lo que los expertos denominan el efecto de la "isla de calor", que eleva artificialmente la temperatura de las grandes ciudades.

Por ello, se trata también de un sistema natural de eficiencia energética: Un estudio de la consultora Weston Design para el caso de Chicago, que cuenta con más de 300 de estas azoteas ajardinadas, estima que su ampliación a toda la ciudad permitiría a sus habitantes ahorrarse al año unos 68 millones de euros en energía, el equivalente a la producción de varias centrales térmicas de carbón o un pequeña central nuclear.

Tipos y precios de azoteas ecológicas

La instalación de estos tejados verdes consiste en superponer varias capas sobre la cubierta del edificio, de manera que la estructura del inmueble queda aislada y se dispone de una superficie especial para la plantación y mantenimiento de la vegetación y el drenaje del agua. En cuanto a las especies vegetales seleccionadas, se tiene en cuenta el clima de la ciudad y las características físicas del edificio, aunque las más apropiadas son las de pequeña altura, con un rápido poder de crecimiento y expansión, resistentes a la sequía y con pocas necesidades de mantenimiento.

Asimismo, el desarrollo tecnológico de las últimas décadas ha permitido la construcción de azoteas vegetales muy diversas, tanto en tamaño como en tipo de vegetación y diseño. Así, se puede hablar de sistemas intensivos cuando la profundidad y características de sus capas pueden albergar árboles y arbustos, y de sistemas extensivos con capas delgadas idóneas para flores y hierbas.

En cuanto al precio, los expertos recuerdan que son más caros que los tejados convencionales. Por ejemplo, Roofscapes, una empresa veterana especializada en el diseño e instalación de estas azoteas verdes, cobra por el diseño y la instalación entre unos 1.000 y 2.400 euros por metro cuadrado, tres veces más que lo que cuesta reemplazar un tejado convencional.

No obstante, sus responsables aseguran que estos sistemas duran entre 30 y 40 años, el doble que los tejados normales. Asimismo, los costes se reducen si los vecinos consiguen ponerse de acuerdo para que la misma empresa diseñe e instale estos tejados verdes en varios inmuebles a la vez. Por otra parte, las ayudas que diversas ciudades concienciadas de sus ventajas ofrecen también ayudan a rebajar el precio final. Por ello, cada vez más particulares, y no sólo los responsables de grandes edificios públicos, se decantan por tener un trozo de naturaleza en su tejado.

Origen y desarrollo de los tejados verdes

La idea de tapizar con una cubierta vegetal la parte superior de los edificios ya era utilizada por pueblos como los vikingos y otras civilizaciones antiguas. Algunos expertos apuntan incluso a los jardines colgantes de Babilonia como antecedente remoto de estas instalaciones.

En cualquier caso, los impulsores de los sistemas modernos se sitúan en la década de los años 60 del siglo pasado en varios países escandinavos y de Europa Central, fundamentalmente Alemania. Algunas estimaciones aseguran que en este país el 20% de las azoteas planas están cubiertas con estos sistemas. Por su parte, otros países europeos como Gran Bretaña u Holanda también cuentan con importantes desarrollos.

En Estados Unidos, las ciudades de Portland y San Francisco se consideran las primeras en instalar, en los años 80, estas azoteas ecológicas. Años después, los responsables institucionales de otras grandes ciudades norteamericanas, como Chicago, Nueva York o Washington han ido impulsando su construcción, lo que se ha traducido en diversas ayudas, asociaciones y empresas especializadas. Asimismo, una directiva municipal en Tokio obliga a "convertir en verde" desde 2001 por lo menos el 20% de las azoteas de más de mil metros cuadrados.

Alex Fernández Muerza |  Fecha de publicación: 17 de enero de 2008

Tomado de: http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/urbano/2008/01/17/173794.php

Francisco Garcés

Otro mundo es posible… fantasía o posible realidad


Desde los inicios del ecologismo moderno, hace unas pocas décadas, muchas cosas han ido cambiando. Es mucho lo que hemos aprendido sobre las incidencias de la actividad humana en el ecosistema planetario. También hubo grandes avances tecnológicos tendientes a minimizar el tremendo impacto ambiental que provocamos con cada una de las actividades que desarrollamos.
Un ejemplo interesante es el de la energía. El constante aumento en el consumo energético, amenazado por la inminente agotabilidad de los recursos y la luz de alarma encendida por el cambio climático, han empujado a algunas de las grandes empresas del sector a producir innovaciones tecnológicas tendientes al aprovechamiento de fuentes de energía renovables.
Pero muchos otros temas, como la correcta utilización del agua, la reducción y reaprovechamiento de los residuos, la extracción de metales o la deforestación, siguen aun manteniendo increíbles niveles de atraso tanto cultural como tecnológico.
Resulta evidente que, para que empresas y gobiernos tomen cartas en algunos asuntos, el colapso debe verse cercano y ser realmente amedrentador.
Sabemos desde siempre que el fin único de las empresas en un sistema capitalista, es la maximización de sus beneficios económicos. Es por eso que resulta muy dificil pensar que desde ese sector, surja un interés altruista y espontáneo por minimizar el impacto ambiental negativo que generan a costa de una posible reducción de sus ganancias.
Entonces, sería razonable pensar que la llave de esta puerta que nos lleve a un cambio de rumbo, hacia un planeta que produzca y consuma de una forma mas ambientalmente amigable, se encuentra en los Estados. Esos Estados que tienen como primordial objetivo, o al menos deberían tenerlo, el bienestar de sus pueblos. Tanto los presentes, como los futuros que habiten en sus territorios.
Pero esos Estados, o mejor dicho, los Gobernantes a cargo de tomar las decisiones en esos Estados, suelen ser presionados de diferentes formas por las empresas, o sobornados por las mismas, con el fin de que no produzcan cambios que puedan perjudicarlas. Si el Estado o el Gobierno son débiles o corruptos, no tendrán la voluntad o la fuerza suficiente como para enfrentar esas presiones y tomar las decisiones que, con el fin de mejorar el bienestar de sus pueblos, puedan de alguna forma enfrentar los intereses del sector empresarial.
Y como puede un estado ser fortalecido? Con el apoyo de la sociedad civil. Pero no en las elecciones, sino en el día a día. Con el trabajo de las ONG, con la educación y concientización. Con un pueblo que entienda los beneficios presentes o futuros de cada medida que adopte y las apoye con ahínco. Con un pueblo encolumnado detrás de la idea de que las cosas pueden cambiar, de que un mundo mejor es posible y de que tenemos el poder para lograrlo.
Ese fortalecimiento, ese contrato entre el Gobierno y el pueblo, puede nacer de uno u otro lado, no es eso en fin lo mas importante, sino que se forje y genere en cada uno el deseo y la decisión de aportar cada día un granito de arena para que esa fantasía, sea cada vez mas posible, mas real. 

Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.

Ricardo Natalichio
      Director
rdnatali@ecoportal.net
www.ecoportal.net

Francisco Garcés

Un cambio profundo para evitar la extinción


Muy pocos quieren reconocerlo; muy pocos quieren ocuparse del origen de esta amenaza: la humanidad puede desaparecer en este siglo por el consumismo, la violencia y la depredación que se exacerba en todo el mundo; puede desaparecer por los peligros inherentes a las modernas tecnologías, por el calentamiento global y por la globalización del desastre ecológico.
La modernidad se encuentra afectada por una enfermedad terminal, pero, antes de morir se torna más peligrosa y destructiva. Los años por venir serán decisivos para la supervivencia de la humanidad; antes de diez años pueden aparecer los primeros colapsos mundiales; puede aumentar la violencia en grado nunca visto en la historia. Vivimos un ambiente cada día más enrarecido.
La situación es de tal manera peligrosa que necesitamos hacer un alto en todo lo que hacemos, frenar nuestras actividades habituales y hacer una prolongada meditación en torno a los desechos tóxicos, a las contaminaciones del aire, al envenenamiento de los mares, ríos, lagos, humedales, a la degradación de los suelos, a la muerte de los bosques y selvas, a la desaparición del agua limpia, al desastre climático, a la miseria, inseguridad y militarismo creciente, al desquiciamiento de la sociedad y de la persona humana, a la destrucción de las culturas milenarias y a la desarticulación de los valores en la sociedad moderna. Desentrañar como llegamos a este desastre y como podemos salir de él.
Para avanzar en la defensa de la Naturaleza es indispensable iniciar la revolución en nuestras mentes, en nuestra imaginación; abrirnos a otra manera de pensar muy diferente a la que enseñan en las escuelas, grandes enemigas de la sociedad; ver el mundo con otros ojos; desear intensamente nuestra liberación de las adicciones que nos impone la vida moderna.
Denunciar la inutilidad de la mayor parte de los programas y planes gubernamentales o académicos para la defensa de la Naturaleza, ligados a conceptos cuantitativos, tecnocientíficos, económicos o tecnocráticos; no han dado resultado por muchos años y no darán resultado alguno en los años por venir.
La tarea principal en la defensa de la Naturaleza reside en la REVALORIZACIÓN DEL MUNDO: revalorizar la naturaleza, el tiempo, el espacio, la gratuidad, el cuerpo humano, la autenticidad de la vida, la convivencia humana, la autonomía, las culturas, las economías, la artesanía y todo aquello que el mundo moderno ha devaluado por medio de instrumentos y herramientas, por medio de ciencia y tecnología y por medio de conceptos económicos.
Por otra parte, necesitamos reestructurar el aparato de producción existente y las relaciones sociales de acuerdo con los nuevos valores. Cambiarlo tan radicalmente como radicales sean los cambios de valores en la sociedad.
Redistribuir las riquezas y el acceso al patrimonio natural entre los países ricos y los pobres. Redistribución de la tierra, de los derechos de extracción, del empleo, de las utilidades, entre otros. Reconsiderar el uso del suelo como consecuencia de la revolución de las mentalidades: quitar más y más tierra a la agricultura industrializada, a la especulación inmobiliaria, a las industrias y servicios contaminantes, al asfalto y al cemento, a la desertización y entregarla a la agricultura campesina, biológica, respetuosa de los ecosistemas.
Relocalizar la subsistencia, para conseguir el renacimiento de lo local. Este punto es estratégico. Consumir lo que se produce localmente y producir lo que se consume localmente, esta debe ser la gran tarea ecologista. Nos urge arraigarnos en un lugar, cultivar verduras en la ciudad y resistir el consumo de productos traídos del otro lado del mundo, con un enorme costo ecológico y un enorme subsidio energético.
No queremos excusados ingleses, ni tubos y bombas, ni agua embotellada; no queremos alimentación industrializada; no queremos ni gestión estatal, ni privada del agua. No queremos ni grandes gobiernos, ni grandes empresas; queremos comunidades arraigadas y en armonía con la Naturaleza. A partir de lo que no queremos, podemos ensayar nuevas costumbres, nuevas prácticas y experimentar técnicas artesanales para el manejo comunitario de los alimentos, del agua, de la energía, de la vivienda, de la movilidad, entre otros. Los nuevos valores deben llevarnos a otro mundo respetuoso con la Naturaleza.

Extractado del texto presentado por Miguel Valencia Mulkay en el FSM 

Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.

Ricardo Natalichio
      Director
rdnatali@ecoportal.net
www.ecoportal.net

Francisco Garcés

Peligros de la explotación minera a cielo abierto

Diversas investigaciones afirman que durante la fase de explotación, los principales impactos ambientales causados por la minería a cielo abierto son:

* Modifica la superficie terrestre del área de explotación: devasta la estructura del suelo produciendo cambios severos en la morfología del terreno.

* Eliminación del suelo y resecamiento en la zona circundante.

* Disminuye el rendimiento agrícola y agropecuario.

* El impacto sobre la flora es de gran magnitud, implica la eliminación de la vegetación y los bosques en el área de operaciones.

* Destrucción y modificación de la flora en el área circunvecina.

* Provoca presión sobre los bosques existentes en áreas vecinas que pueden llegar a destruirse por los impactos de la explotación.

* El entorno queda afectado porque se transforma radicalmente, pierde su atracción escénica o paisajística, sumada la contaminación sonora por el ruido producido por las distintas operaciones: trituración y molienda, generación de energía, transporte, carga y descarga de materiales, etcétera.

 * La contaminación del aire por impurezas sólidas: polvos y combustibles tóxicos en suspensión, vapores y emanaciones gaseosas de cianuro, óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre, capaces de penetrar en los pulmones humanos y animales.

* Contaminación de las aguas superficiales: por los residuos sólidos finos que pueden elevar la capa de sedimentos de los ríos y arroyos de la zona.

* Contaminación de las aguas subterráneas o freáticas, con aceite usado, con reactivos, con sales minerales, provenientes de las pilas o botaderos de productos sólidos residuales de los procesos de tratamiento, así como el agua de lluvia que cae sobre ellos.

* Las fuentes de empleo que genera la minería son reducidas, de corta duración y altamente peligrosas, los puestos laborales son una "quimera" de dudosa realidad, sin viso de continuidad y que puede resultar nefasta y de negativo impacto en el mercado laboral, la Organización Internacional del Trabajo informa que aunque la minería contribuye con solamente el 1 % de la fuerza de trabajo mundial la misma es responsable del 5 % de los accidentes fatales del trabajo, con alrededor de 15.000 trabajadores muertos por año y alrededor de 40 por día en todo el mundo 2; pese a dicha información del organismo internacional, el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Nº 176 "Convención sobre Seguridad y Salud en Minas" adoptada el 22 de junio de 1995 y que cobró vigencia a partir de 1998, aún no fue ratificado por la República Argentina.

Son de conocimiento público y notorio las graves catástrofes ambientales producidas por el uso de la tecnología minera a cielo abierto y por lixivización de cianuro, destacándose entre otros los siguientes desastres ambientales:

1) Mina de oro de Summitville, Colorado, EEUU, en la cual el derrame de cianuro acabó con toda la vida acuática a lo largo de 27 kilómetros del Río Alamosa, la mina fue clausurada en diciembre de 1992 y el US Geologycal Survey estimó que los costos de limpieza superarían los 150 millones de dólares estadounidenses.

2) Mina de oro Brewer, Carolina del Sur, EEUU: 11.000 peces murieron a lo largo de 80 kilómetros del Río Lynches por un derrame de cianuro en 1992,

3) Mina Harmony, Sud Africa, operada por Rangold: estalló un dique de contención en desuso y enterró un complejo habitacional con cianuro, febrero de 1994;

4) Mina de oro Omai, Guyana: más de 3.200 millones de litros cargados con cianuro se liberaron en el Río Essequibo cuando colapsó un dique, en 1995. La organización Panamericana de la Salud comprobó la desaparición de toda la vida acuática a lo largo de cuatro kilómetros.

5) Mina de oro Gold Querry, Nevada, EEUU: Se derramaron un millón de litros de desechos de cianuro en 1997;

6) Mina de zinc Los Frailes, España: La ruptura de un dique de contención originó el derrame de ácido generando grave mortandad de peces, abril 1998;

7) Mina Homestake, Whitewood Creek, Back Hills, Dakota del Sur, EEUU: 7 toneladas de desechos cianurados se derramaron causando importante mortandad de peces, 29 de mayo de 1998;

8) Transporte de cianuro a la mina Kumtor, Kyrgysztan: El camión que transportaba el cianuro volcó en un puente derramando sobre la superficie del agua 1762 kilos de cianuro muriendo al menos 4 pobladores y cientos de personas debieron ser asistida en los hospitales, 20 de mayo de 1998;

9) Mina de oro Tulukuma, Papúa Nueva Guinea: Un helicóptero de la compañía pierde en vuelo una tonelada de cianuro cayendo en los bosques a 85 kilómetros de la Capital Port Moreby. Las obras de recupero y descontaminación no impidieron la afectación de los cursos de agua. Marzo de 2000 (CNN Italia, 14 julio 2000);

10) Minera Santa Rosa, El Corozal, Panamá: Un derrame de cianuro ocasiona gran mortandad de peces y pone en peligro la vida de muchos panameños. 6 de junio de 1998 (Diarios El Siglo -junio 1998- y El Panamá América -20 enero 1999 pág. C6- Panamá);

11) Mina Comsur, Bolivia: Contaminó con arsénico y otros metales pesados el Río Pilcomayo. Murieron dos niños por ingesta de pescado contaminado y se revelaron valores elevados de metales pesados en pobladores indígenas de las riberas del Río Pilcomayo en la Provincia de Formosa (Argentina);

12) Mina de oro Aurul Bahía Mare, Rumania, el 30 de enero del 2000, dónde el derrame de cianuro alcanzó los ríos Lapus, Somes, Tisza y Danubio, extendiéndose el daño a Yugoslavia y Hungría y afectando el suministro de agua potable de 2,5 millones de personas y a las actividades económicas de más de un millón y medio que vivían del turismo, la agricultura y la pesca a lo largo del Río Tisza del cual se recogieron más de 10 toneladas de peces muertos para evitar que los coman las aves y perezcan envenenadas (FUNAM -Córdoba-, El País y El Mundo 23.02.2000 -España-, La Voz del Interior -Córdoba-, febrero 2000);

13) Provincia de Chubut: daños ambientales y a la salud verificados en la Mina Ángela, cercana al Paraje Los Manantiales, próximo a Gan Gan y Gastre, dónde según denuncias de los pobladores quedaron enterradas 28 toneladas de cianuro y 1.500.000 toneladas de residuos tóxicos con mortandad de peces y cambios de color en el suelo, y que son objeto de investigación por la Justicia Federal de Rawson (Diario "Clarín", ediciones del: 5 de abril del 2001 -Pág. 42-, 11 de abril de 2001 -pág. 24- y 25 de julio de 2001); Luego de la catástrofe ambiental producida en 1993 en la mina de oro de Summitville, en el Estado de Colorado, Estados Unidos de Norteamérica, se concluyo que la tecnología de explotación de oro a cielo abierto y la técnica de empleo de cianuro de sodio en minería no es segura. 3

Con la conclusión de los estudios de los especialistas del Colorado Geological Survey y el US Geological Survey, resulta aplicable a la tecnología minera de explotación a cielo abierto con empleo de sustancias tóxicas el Principio de Precaución el cual establece "...que cuando haya peligro de un daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente, lo que implica una inversión en el proceso de carga de la prueba en cuanto la falta de demostración científica absoluta no implica ya una orientación permisiva de las actividades potencialmente lesivas para el medio ambiente. Esto es, como dicen los anglosajones, ante la falta de certeza científica, vale más equivocarse del lado de la seguridad (to err on the side of safety).

Tomado de: http://www.ecoportal.net/content/view/full/68788

Francisco Garcés

Minería

Es verdad que la humanidad necesita una cierta cantidad de minerales para satisfacer algunas de sus necesidades, básicas o no. Pero también es igualmente cierto que el consumo excesivo de una parte de la humanidad está destruyendo las formas de sustento y el medio ambiente de la otra parte de la humanidad, que habita en áreas impactadas por la minería.


Debido a sus impactos, la minería es una de esas actividades que deben ser controladas estrictamente en todas sus etapas, desde la prospección y explotación hasta el transporte, procesamiento y consumo. En muchos casos, control estricto significa sencillamente prohibición. Pretender que las corporaciones mineras se controlarán a sí mismas es más que ingenuo: es absurdo. Incluso el control de los propios gobiernos es insuficiente, teniendo en cuenta el poder económico y político que las corporaciones mineras han demostrado tener sobre ellos. Se debe empoderar a la sociedad en su conjunto para que participe directamente en este control.


Pero ante todo, los pueblos que viven en las regiones ricas en minerales deben tener la capacidad de tomar decisiones plenamente informadas para decidir si permiten o no actividades de minería en sus territorios. Y en caso de aceptar, deben tener el poder para decidir cómo se debe llevar a cabo la actividad, de forma de asegurar la conservación ambiental y la justicia social. A pesar de sus pretensiones de "sustentabilidad", la minería es un problema grave y como tal debe ser tratado.


Actualmente, más del 60% de los materiales extraídos en el mundo lo son mediante la modalidad de minería de superficie, que provoca la devastación del ecosistema en el cual se instala (deforestación, contaminación y alteración del agua, destrucción de hábitats). Dentro de este tipo de minería se distinguen, entre otras, las minas a cielo abierto (generalmente para metales de roca dura), las canteras (para materiales de construcción e industriales, como arena, granito, pizarra, mármol, grava, arcilla, etc.), y la minería por lixiviación (aplicación de productos químicos para filtrar y separar el metal del resto de los minerales). A pesar de la promesa de riqueza que supone el desarrollo minero, en realidad la presencia de la riqueza minera puede incluso retrasar el desarrollo nacional y local. Según un estudio de 1999 de Arborvitae (IUCN, WWF), los países del sur "ricos en recursos minerales tienden a tener tasas de crecimiento económico más lentas, niveles más bajos de bienestar social y distribuciones de ingreso mucho más asimétricas que los países en desarrollo no dependientes de minerales. De hecho, la mejor base de recursos de las economías minerales ha sido más una maldición que una bendición".


Es así que la promoción de la minería en gran escala se atrinchera en políticas, instituciones y mentalidades que visualizan el "desarrollo" como una iniciativa de arriba hacia abajo a imponer sobre las comunidades locales y el medio ambiente --la propia antítesis de un enfoque ambientalmente adecuado centrado en la satisfacción de las necesidades económicas, sociales y culturales de los pueblos y las generaciones futuras.

Extraído de "La Minería y su grave impacto sobre los Bosques y los Pueblos"
Por Forest Peoples Programme,
http://mineria.ecoportal.net/

Francisco Garcés

La Casa Contaminada

Parte 3 

Compuestos orgánicos volátiles (COV) 

Se forman a consecuencia de determinados procesos químicos e industriales (desde el recubrimiento de vehículos a la limpieza en seco, pasando por la producción de calzado o la fabricación de productos farmacéuticos, por ejemplo) y acaban llegando al aire que respiramos. De hecho, estas sustancias constituyen una de las principales fuentes de contaminación en espacios cerrados, pinturas, barnices, ambientadores, disolventes, limpiadores... muchos de los objetos que empleamos habitualmente en la vida diaria pueden desprender COV.

Estudios llevados a cabo por la Agencia norteamericana de Protección del Medio Ambiente (EPA) demostraban que la presencia de estos elementos era entre dos y cinco veces superior en el interior del hogar que en ambientes al aire libre. Sus efectos para la salud van desde irritación de las vías respiratorias hasta daños en el hígado, trastornos visuales o daños en la memoria.  La Unión Europea ha apostado decididamente por una progresiva sustitución de los disolventes que contengan sustancias peligrosas para la salud por alternativas más seguras.

Bifelinos policloradosBPCs

Estas sustancias forman parte de los denominados estrógenos artificiales o disruptores endocrinos, un nombre que se debe precisamente a su capacidad para mimetizar la acción de los estrógenos naturales (las hormonas sexuales femeninas) e interferir en la acción del ciclo hormonal.

Estos compuestos se encuentran en aislantes térmicos, en pigmentos para pinturas, barnices o tintas para impresión. Sus efectos tóxicos van desde las dificultades de aprendizaje hasta bajo peso al nacer y problemas de infertilidad entre los varones. Un componente de esta familia, el bisfenol A, se emplea en la fabricación de botellas de plástico y en algunos experimentos se ha comprobado que este producto puede desprenderse y pasar a los líquidos o alimentos contenidos en los envases.

Estudios en ratones han demostrado que, incluso dosis bajas, pueden provocar defectos cromosómicos similares a los que provocan el síndrome de Down. Además la ‘Federación Americana de Sociedades para la Biología Experimental’ publicaba recientemente un trabajo en el que se demostraba que el bisfenol A tenía capacidad para alterar el funcionamiento del sistema hormonal del ser humano. También se ha descubierto que algunos miembros de esta familia pueden actuar como promotores tumorales. 

Los disruptores mimetizan la acción de las hormonas naturales

Ftalatos

Estas sustancias empleadas para ablandar el plástico, plastificar el PVC o prolongar la vida de los perfumes podrían tener también sus consecuencias para la salud.  Se trata fundamentalmente de malformaciones congénitas o pérdida de calidad en el semen masculino, que puede llegar a la esterilidad.

Es especialmente preocupante el uso de este contaminante en algunos productos infantiles, por lo que desde 1999 la legislación comunitaria al respecto es mucho más restrictiva. Este compuesto sintético puede encontrarse en cepillos de dientes, determinados componentes de los automóviles, herramientas, juguetes, envoltorios de ciertos alimentos, cosméticos, insecticidas e incluso en la popular aspirina. El dietil ftalato puede liberarse con relativa facilidad de estos productos, ya que no forma parte de la cadena de productos químicos (polímeros) que forman el plástico. De esta manera puede llegar al aire o al agua. Según la Agencia estadounidense de Sustancias Tóxicas, no se dispone de información certera sobre posibles efectos nocivos para la salud, y ni siquiera lo incluye entre la lista de sustancias cancerígenas.

Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2003/09/peligros_quimicos/cas_aluminio.html 

Francisco Garcés

La Casa Contaminada

Parte 2

Aluminio

Esta sustancia se encuentra de forma natural en el medio, constituye el 8% de la superficie terrestre, pero penetró masivamente en los hogares de todo el mundo a principios del siglo XX en forma de utensilios de cocina y más tarde como papel de aluminio. Este metal es capaz de unirse al ADN y modificar su estructura así como alterar la actividad de los genes. Su absorción no sólo se produce por vía oral, sino también a través de la piel de ahí que las cremas y otros cosméticos sean una importante fuente de contaminación.

Una de las teorías que se barajan sobre la degeneración neuronal propia de la enfermedad de Alzheimer es que sea debida a la acumulación de aluminio. Aunque todavía no existe una relación clara entre el metal y esta patología, se ha comprobado que las personas que padecen este tipo de demencia tienen elevados niveles de aluminio en el cerebro.

Pocas veces se repara en la composición de los champús o de otros productos de higiene personal, pero si lee la lista de ingredientes de la crema hidratante, de su carmín favorito o del desodorante, se sorprenderá al comprobar que entre ellos se encuentra el aluminio en distintas formas, además de otras sustancias potencialmente peligrosas como el zirconio o los parabenos.

Algunos científicos sostienen la teoría de que el uso de desodorantes y antitranspirantes que contienen los agentes químicos mencionados incrementa el riesgo de cáncer de mama. Aún no existen estudios que confirmen esta relación, pero los investigadores basan su hipótesis en el hecho de que estos productos se aplican debajo del brazo y en el área superior del pecho y se dejan sobre la piel facilitando la acumulación de las sustancias tóxicas. Además, el uso de desodorantes crece paralelamente con el número de casos de cáncer de mama. Por otro lado, los tumores mamarios se dan con mucha más frecuencia en el cuadrante superior izquierdo del pecho; dos circunstancias que podrían encajar con el hecho de que la mayoría de las personas es diestra y aplica más cantidad de estos productos de higiene en el lado izquierdo.

 Fuentes de este metal:

Embalajes de los alimentos, utensilios de cocina, cosméticos, algunos medicamentos, empastes dentales, etc.

Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2003/09/peligros_quimicos/cas_aluminio.html

 Francisco Garcés

 

La Casa Contaminada

Parte 1 

Seguro que si echa un vistazo a los productos de limpieza e higiene que guarda en los armarios del baño y de su cocina descubrirá que su propia casa es un foco de contaminación en miniatura. Fragancias artificiales, agentes antibacterianos y disolventes son sólo algunos de los componentes más habituales de limpiadores para el WC, colonias o maquillajes.

Según denuncia WWF en su página web «comprar estos productos es una lotería», porque a menudo resulta difícil encontrar entre los ingredientes que se mencionan en las etiquetas sustancias contaminantes, aunque de hecho éstas formen parte de la composición de muchos de ellos.

Es el caso del triclosán, un antibacteriano presente en pastas de dientes y productos de limpieza, entre otros. La Agencia estadounidense de Protección del Medio Ambiente lo incluye dentro de su lista de pesticidas, y reconoce la existencia de ciertos riesgos para la salud humana, asegura WWF. Este producto es un clorofenol, sustancias que se emplean en industrias de naturaleza muy diversa. Según algunos estudios publicados en la revista 'Nature'esta sustancia tendría la capacidad de desarrollar cepas de bacterias resistentes a los antibióticos.

PLOMO

 La intoxicación por plomo se conoce desde la antigüedad. Durante el Imperio Romano era muy habitual este tipo de envenenamiento puesto que los utensilios de cocina se fabricaban con este metal. Sin embargo, el auténtico conocimiento de los efectos nocivos para la salud del plomo vino de la mano de Alice Hamilton, una médico que, a principios del siglo XX, descubrió que cuando se ingiere o se inhala este metal, el organismo no es capaz de eliminarlo, sino que se acumula en los huesos y en otros tejidos.

Desde 1923 se sabe que el plomo daña del cerebro. En la actualidad, existen evidencias de que la exposición al plomo provoca además esterilidad tanto en hombres como en mujeres; daña los riñones y el tracto gastrointestinal; puede provocar importantes trastornos neurológicos, incluso algunos estudios han demostrado que provoca comportamientos agresivos y puede empujar a los adolescentes intoxicados a la delincuencia.

Con el fin de proteger a los niños, la OMS ha establecido como límite máximo de plomo en el agua 10 microgramos/decilitro. Sin embargo, algunos estudios (el último publicado en abril de 2003 en 'The New England Journal of Medicine') no sólo sugieren que cualquier cantidad de plomo es tóxica para el cerebro de los niños, sino que el mayor daño se produce con niveles por debajo de los 10 microgramos/decilitro. Por encima de esta cantidad se han observado pérdidas del cociente intelectual de 4,6 puntos. Sin embargo, incluso por debajo de esta cifra, la pérdida detectada ha sido de 7,4. Además estos efectos son irreversibles. El plomo se puede eliminar del organismo mediante un proceso denominado quelación, pero no se puede restaurar la inteligencia pérdida a causa de la contaminación. La recomendación de los expertos es realizar análisis periódicos para medir los niveles de plomo en el organismo. Si los valores superan los 4 microgramos se debe buscar la fuente de la contaminación y eliminarla. 

Además, su acumulación en el organismo a lo largo de toda la vida tiene también consecuencias en la senectud. Un equipo de investigación de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) descubrió que con la pérdida de hueso propia del proceso de envejecimiento, el plomo acumulado en el esqueleto comienza a desprenderse y pasa a la sangre potenciando sus efectos tóxicos. Los investigadores observaron un importante incremento de la tensión sanguínea en los individuos más intoxicados con el consiguiente riesgo cardiaco que supone un aumento de la presión arterial. 

Hay muchas fuentes 'generadoras' de esta sustancia, las más habituales son el consumo de agua contaminada (a través de su contacto con las antiguas tuberías de plomo), las pinturas viejas (que también contenían este material), o bien la inhalación de los gases que desprenden los vehículos y las gasolinas con plomo.Tomando alimentos o agua que lo contengan, pasando mucho tiempo en áreas donde se han usado pinturas con base de plomo y que están deteriorándose o empleando productos para la salud o remedios caseros que lo contienen son algunas de las acciones que pueden ponernos en contacto con este producto. Algunas soldaduras, los desechos procedentes de viviendas construidas antes de 1950, los cables eléctricos, e incluso algunos tipos de cerámicas también pueden contener esta sustancia. Por ello, a pesar de que su uso está prohibido para estos fines desde la década de los setenta, muchos productos pueden aún estar contaminados y, en consecuencia, provocar problemas de salud a pesar del paso del tiempo




 Fuentes de este metal:

-cañerías antiguas--pinturas viejas -carburantes de autos-pilas y acumuladores-sellado de las latas de conservas

Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2003/09/peligros_quimicos/cas_aluminio.html 

Francisco Garcés