Blogia
Comunicación y Opinión

Crueldad con los animales y violencia humana

Numerosos estudios psiquiátricos indican que muchos criminales que han cometido actos de violencia en contra de humanos comparten una historia común de brutales castigos corporales y crueldad en contra de los animales.

Hace algún tiempo la comunidad mundial fue testigo de las matanzas de estudiantes cometidas en diversas escuelas secundarias de los estados Unidos. Toda la atención de las autoridades se volcó en tratar de entender los motivos que llevaron a éstos jóvenes a asesinar con una crueldad y saña difícil de igualar; pero esta falta de piedad, consideración y respeto no sólo se había limitado a los humanos, también había incluido el innecesario sacrificio de animales que con anterioridad habían sido las víctimas inocentes de estos desquiciados e inadaptados jóvenes. Expertos criminalistas, psiquiatras y psicólogos empezaron a establecer los nexos que conectaban estas dos realidades y desempolvando los archivos criminales de la nación, descubrieron que los indicios de crueldad y violencia ya se hallaban profundamente enraizados en éstos individuos desde su niñez. Jeffrey Dahmer, Ted Bundy, Albert de Salvo o David Berkowitz son tristemente recordados como los criminales más peligrosos y crueles de la historia policial de los EE.UU.. Todos ellos durante su niñez y juventud perpetraron terribles actos de crueldad en contra de animales: los utilizaron como su campo de entrenamiento criminal hasta que decidieron empezar a asesinar a miembros de su propia especie. La voz de estas inocentes víctimas o la sangre que derramaron nunca fueron tomadas en cuenta porque se trataba de animales. Nunca nadie se preocupó por intervenir y finalmente quebrar el ciclo de violencia y crueldad que se estaba creando y que más tarde se tornaría en contra de seres humanos. Numerosos estudios psiquiátricos indican que muchos criminales que han cometido actos de violencia en contra de humanos comparten una historia común de brutales castigos corporales y crueldad en contra de los animales. Pero a pesar de los estudios y las estadísticas, nuestra sociedad y nuestros sistemas educativos y judiciales aún no toman seriamente el abuso perpetrado contra los animales. Esta negación de la realidad es especialmente preocupante ya que la evidencia del abuso en contra de los animales no sólo puede indicar claramente la probabilidad de la violencia en contra de los seres humanos sino que también puede indicar graves síntomas de disfuncionalidad en las familias. Recientemente, los doctores Devyney, Dickert, y Lockwood estudiaron a cincuenta y siete familias que se encontraban bajo tratamiento en un centro de ayuda para jóvenes y familias víctimas de abuso infantil en New Jersey; en el 88% de los casos, sus animales de compañía también habían sido abusados o maltratados por alguno de los padres. La educación que se da a los niños les ayuda a establecer sus valores y patrones de comportamiento. Ellos adquieren sus principios morales y éticos emulando a los modelos que tienen a su alrededor, dentro de la sociedad en que viven. Un hogar en el que reina la violencia, el abuso, o la crueldad únicamente puede producir niños que perpetuarán el ciclo de violencia y abuso en las generaciones futuras.

Desgraciadamente, los animales que comparten éstos hogares se hayan atrapados en este círculo vicioso convirtiéndose en los seres más propensos a recibir el abuso. Es muy común el caso de padres abusivos que maltratan a las mascotas de sus hijos para intimidarlos o castigarlos psicológicamente. Lo más peligroso y terrible de éste tipo de situaciones es que en algunos casos éstos mismos niños se convierten en los verdugos de sus propios animales al ventilar sus frustraciones y agresiones personales contra ellos. Es un ciclo en el cual el poder de la crueldad tiene que ser ejercido en contra de los seres a quienes ellos perciben como aún más vulnerables e indefensos. En la mayoría de los casos, el animal es la última víctima de ésta interminable cadena de abuso que conecta al miembro más poderoso de la familia con el más débil de sus miembros. Es importante que comprendamos que para poder entender cualquier acto individual de violencia, debemos considerar la historia y la trayectoria de todos aquellos involucrados en éste tipo de incidentes.

Autor: Maru Vigo

Tomado de: http://www.cpca.org.ar/leerypensar/detalle.php?id=6

Francisco Garcés

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres