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Comunicación y Opinión

La crueldad en los circos (Parte 1)

TRANSFONDO PSICOLÓGICO DE LOS ESPECTÁCULOS CON ANIMALES EN LOS CIRCOS: LA CRUELDAD QUE PERPETUA EL EGOCENTRISMO HUMANO


Toda persona mayor recuerda al circo como un mundo extraño. Lo cotidiano transformado en música, colores y personajes inimaginables en la escuela o en casa. No podría recordar al circo con la palabra diversión como tal, pero sí como algo cercano a una sensación de maravilla y sorpresa.

Lo primero que me hizo caer al circo de su pedestal fue una canción que escuché sobre los payasos, y sobre cómo éstos aunque tuvieran su ánimo destrozado, se pintaban y salían a escena a divertir a la gente: El espectáculo debe comenzar. xxLo anterior me pareció sumamente cruel e inhumano, y la canción de "Soy un triste payaso...", hizo tanta mella en mí que no volví a ver graciosos sus actos, pues detrás de tanta risa, había un ser humano que sentía y sufría más allá de la carcajada.

Actualmente, pienso que aunque es cruel que una persona tenga que fingir estar feliz y dichosa estando en algún momento mal, no es "privilegio" de payasos ni extraño a ningún humano, pues el ritmo de la vida actual nos obliga a todos a posponer las penas para bien del trabajo, la producción y el capital. Soy consciente que en algún momento me puedo revelar del trabajo y vivir a plenitud mis desdichas o mis alegrías, y la máxima consecuencia es que me quede sin empleo. Afortunadamente tengo esta prerrogativa en la vida, la de decidir, la de la voluntad de hacer lo que quiera (Sé que estoy siendo iluso y soñador). Si no quiero trabajar, no lo hago y es mi decisión con la conciencia de las consecuencias de mis actos. Y lo hago, porque sé que los tiempos de la esclavitud pasaron hace mucho (De nuevo iluso y soñador), y no me perseguirán hasta cazarme y matarme o hacerme volver a mi trabajo. Sé que como el payaso, tengo la libre decisión de volver a mi función diaria a pesar de tener algo quizás mejor o hasta peor que hacer. Ya no digo "pobre payaso", porque los payasos están tomando su decisión y es seguir en su lucha y teniendo a lo lejos la utopía de la libertad. Sin embargo, me quedo algo de todas aquellas diatribas y es la falsedad de todos esos colores brillantes, la música y el jolgorio que recordaba de mi niñez.

Dejo los payasos, para concentrarme en los verdaderos mártires de los circos, esos a los que las carcajadas de niños y adultos solo agravan sus síntomas y aumentan su agonía, y esos que así no quieran hacer su "trabajo" siempre deben hacerlo, so pena de ser vejados de las formas más viles, y si en algún momento no pueden hacerlo por vejez o enfermedad extrema, son asesinados, o en el mejor de los casos llevados a "prisiones de máxima seguridad". Hablo de los animales de circo. xxCuando hablé de la utopía de la libertad, me entristece reconocer que es exclusividad de humanos ejercerla en sueños. El sistema imperante se ha encargado de negar a los demás seres vivos la posibilidad si pudieran, de soñar con la libertad, pues el utilitarismo y la sed de ganancias del ser humano ha sido desde siempre mas fuerte. Y aunque la esclavitud en humanos se transformó en lo mismo pero maquillada en formas de "democracia capitalista", la esclavitud y explotación de los seres vivos no humanos se volvió cada vez mas descarada, mas cruel y sus formas son la negación misma del respeto a la vida y de la vida misma.

Sobre cualquier pretexto que el cautiverio de animales pueda tener, la privación de la libertad que sufre cualquier ser vivo es uno de los actos más atroces y degradantes que se puedan cometer. El derecho a la libertad pudiera ser considerado segundo detrás del derecho fundamental de la vida y por supuesto y como premisa fundamental de su definición, la calidad de vida.

Innumerables zoológicos tienen sede en el mundo, contando en su seno a los secuestrados más reconocidos y a su vez mas olvidados, los animales. Los zoológicos son como las cárceles humanas, con la diferencia de que sus cautivos solo cometieron el pecado de vivir en un mundo gobernado por humanos con sed de poder y dominación.

El cautiverio trae muchas de las mismas desastrosas consecuencias que han sido observadas en las cárceles con los presos humanos, y los que sufren los rigores del secuestro (Irritabilidad, estado de continua alerta, dificultades del sueño, reacciones físicas como sudoración, problemas de respiración, nauseas, palpitaciones, etc.).

El sufrimiento de los animales en los zoológicos es evidenciado en varias formas: Conductas naturales como la caza, las migraciones, y la adecuada socialización en manadas son disminuidas. Las conductas sexuales sufren notorios trastornos, así como características especiales de cada animal sufren atrofio por la falta de uso. El debilitamiento general por la escasa actividad física es notorio. Se da una amplia gama de conductas producto del estrés, como las automutilaciones y demás conductas autodestructivas, así como conductas estereotipadas (como ir continuamente de un lado al otro). El cautiverio reduce la cantidad y calidad de vida de cualquier ser vivo.

Los zoológicos modernos han ido evolucionando en el sentido de buscar que las locaciones para los animales cautivos sean similares a las de su hábitat. Para ello, han usado desde agrandar el tamaño de las jaulas, tratar de estimular a los animales con árboles, pequeños estanques y demás, murales de pintura que recrean paisajes del hábitat del animal (uno de los más patéticos), hasta crear especies de parques zoológicos donde el concepto es tener animales en reservaciones de considerable extensión.

Aun todos estos "esfuerzos", que no tendrían que hacerse si no existieran las cárceles animales llamadas zoológicos, las consecuencias de la cautividad siempre están presentes. Bien dice un refrán popular, que la cárcel así sea de oro seguirá siendo cárcel.

Y de nuevo, vuelvo al circo. Como se pudo apreciar, el cautiverio de animales en los zoológicos trae para ellos consecuencias desastrosas. En los circos, estas consecuencias se maximizan llegando a ser muchas veces tan inadaptativas, que los animales pueden llegar a perder el control y revelarse contra sus verdugos. En Colombia, hace tres años (1999) un elefante mató a su entrenador en un ataque de violencia súbita. Las miradas de culpa van hacía el animal. A principios de los 90s en EEUU, un elefante se escapó de un circo arrollando todo a su paso. Totalmente descontrolado sucumbió ante las balas de la policía. Para la sociedad el culpable aquí también fue el animal. ¿Qué pudo haber hecho que estos animales emprendieran éste tipo de acciones?

Las condiciones de cautiverio para los animales en los circos son objetivamente más crudas. A pesar de que en general, los países donde se presentan espectáculos con animales, cuentan con normas como las medidas mínimas para las jaulas, éstas pocas veces se cumplen. Lo anterior, teniendo en cuenta que el término "medidas mínimas", deja mucho que desear, pues para que no hubiera crueldad se debería exigir la medida máxima y esta solo puede ser la libertad. Los animales de circo pasan el mayor porcentaje de su vida en jaulas de espacios extremamente reducidos, donde muchas veces solo tienen campo para echarse. Las únicas veces que salen de éstas jaulas, es para entrenar y/o cuando hay función. Esto sería tanto como si nosotros los humanos, fuéramos obligados a permanecer en un ataúd la mayor cantidad de nuestro tiempo.

No debemos olvidar que los animales de circo, viajan con el mismo, soportando las penurias de su reducido espacio sumado a los golpes y vaivenes de las travesías por los pueblos y ciudades, y algo muy grave como es el constante cambio de clima (que conlleva temperatura y presión), a pesar de que los animales tienen zonas específicas con determinadas características geográficas en sus hábitats naturales. Muy pocos animales (entre ellos el ser humano), son "todo terreno". Entonces, el cautiverio extremo es el primer gran maltrato al que se somete a los animales en los circos.

Las personas que van a ver animales en los circos, pueden dar constancia de que éstos no se comportan como lo hacen en un zoológico y mucho menos como los han visto en algún documental de televisión. Si somos un poco mas observadores, nos damos cuenta que el hecho de saltar aros, montar bicicletas, aplaudir, marchar a un paso fino, y un largo etcétera, no tiene nada que ver con el comportamiento natural de los animales. Lo que vemos en los circos no es educativo, pues estamos ante animales deformados en su esencia: Sus comportamientos naturales son desplazados por otros comportamientos totalmente ajenos a su naturaleza. Los espectadores solo ven marionetas que distan mucho de lo que es un animal. Igual, para los espectadores (y a los que fuimos a un circo alguna vez sin saber lo que en estos sitios ocurre), no es (fue) relevante que los animales que vemos en los circos no se comporten como los animales que son. El hecho es que tenemos al frente a un animal exótico (leones, tigres, osos, ballenas, delfines, leones marinos, etc.) e iguales veces otros no tanto (caballos, perros, chimpancés, etc.). Tenemos al frente animales que hacen cosas muy simpáticas, que nos entretienen y hasta nos enternecen. Hasta llegamos a creer que lo que hacen nos acerca a ellos, porque hacen cosas que nosotros también hacemos. Ya no es ese animal tan distinto a mí, sino uno parecido a mí, tal como cualquier caricatura antropomorfisada de la televisión. Esta es una muestra palpable del egocentrismo del ser humano. Los espectadores salen maravillados de la función, unos por lo anterior, otros con el ego subido por que una vez mas se demostró la superioridad del hombre sobre la bestia, la razón y la inteligencia triunfando de nuevo. Hay algunos espectadores que salen con una espinita, creyendo que algo está mal y sintieron algo de la angustia en el ambiente. Algunos circos descaradamente, dejan ver explícitamente ante los espectadores una buena parte de los maltratos a los que son sometidos los animales, y estos horrorizados son los que ponen la queja en las Asociaciones Defensoras de Animales de la localidad. Esto no es la norma y en general, los espectadores salen creyendo que asistieron de una buena exhibición de comportamiento animal y que han dado una lección de Ciencias Naturales valiosisima a sus hijos. Los niños quizás crean que pueden invitar a tomar el té a un león a su casa.

Tal y como en el caso de los payasos ahogando sus penas tras el maquillaje y las risas, la realidad que se esconde tras las supuestas maravillas que hacen los animales en los circos es tenebrosa por no decir bochornosa para la ética humana. Es claro que lo que hacen los animales en los circos no es innato y por lo tanto deben aprenderlo de algún modo.

El aprendizaje se ha definido en la ciencia Psicológica como el cambio o adquisición de comportamientos de forma relativamente permanente, como resultado de la experiencia. Algo importante en ésta definición es que se diferencia de los patrones de comportamiento predeterminados biológicamente que obedecen a los años vividos, que se conoce como maduración (todo lo innato y natural).

Cómo hacer adquirir a un animal la experiencia para que se comporte de tal o cual modo, en éste caso concreto, ¿Cómo hacer para que un animal realice cualquier acto de circo que haga las "delicias" del público? Como en los repertorios de comportamiento natural (maduración) de los animales no está hacer ningún tipo de acto circense, estos deben ser enseñados y los animales deben aprenderlos. En el ámbito de la Psicología, se han identificado dos formas generales con las que los seres vivos aprendemos. La primera es denominada Condicionamiento Clásico, tipo de aprendizaje en el que un estímulo previamente neutro llega a evocar una respuesta por medio de su asociación con un estímulo que genera la respuesta por vía natural.

Si recordamos nuestra infancia, sabíamos que un gesto de nuestros padres, que en un principio fue un estímulo neutro, era asociado con que estaban furiosos con nosotros y quizás no lo íbamos a pasar muy bien. De hecho, luego del gesto, recibíamos un castigo nada agradable. Ese gesto se volvió un estímulo que nos indicaba que al estar bravos nos iban a regañar o a golpear, por lo que cuando este gesto aparecía en la cara de nuestros padres, nos moríamos de miedo. Mantengamos éste concepto presente. La segunda forma de aprendizaje es denominada Condicionamiento Operante, que describe el aprendizaje en el que una respuesta voluntaria se refuerza o debilita, según sus consecuencias sean positivas o negativas. En otras palabras, el organismo opera en el ambiente para producir un resultado deseado. En el ejemplo del gesto de nuestros padres, inmediatamente veíamos el gesto en sus caras, podíamos hacer algo para evitar el castigo que nos propinarían, como hacerles otro gesto de "yo no fui", o correr para que no nos alcancen.

Carlos Crespo
Psicólogo
FUNDACION Resistencia Natural
Por una cultura de Liberación animal.

Tomado de: http://www.geocities.com/resisnal/circotrassicologico.html 

Francisco Garcés 

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