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Comunicación y Opinión

Biocombustibles de segunda generación

Parte 3

Más ecológicos y avanzados que los actuales, su desarrollo podría permitir una mayor implantación de los carburantes "bio" en los próximos años

Futuro de los biocombustibles de 2ª generación

El posible éxito de implantación de estos biocombustibles 2G dependerá de varios factores, según los expertos. En cualquier caso, el producto final, bioetanol o biodiésel, será el mismo, y por tanto, las instalaciones de 1ª generación seguirán operativas.

Enrique Monasterio, del EVE, considera que representarán una evolución de gran envergadura, si bien estima que podamos asistir posteriormente a nuevas evoluciones tanto en utilización de materias primas como en nuevos procesos industriales que optimicen su producción.

En cuanto al tipo de biocombustible 2G de mayor futuro, Monasterio apunta al bioetanol obtenido a partir de lignocelulosa por dos razones. Por un lado, porque es un producto muy homogéneo, con una combustión muy limpia y con gran aceptación entre los fabricantes de automóviles. Por otro, porque las productividades previstas de bioetanol por hectárea de cultivo utilizando plantaciones de árboles son muy elevadas.

Asimismo, el experto del EVE también señala un gran potencial para el biodiésel obtenido a partir de algas y el biobutanol, el primero por sus altas productividades y el segundo por su similitud con la gasolina en cuanto a poder calorífico, mejorando con ello al bioetanol.

Heikki Willstedt cree que la biomasa residual será un buen candidato en términos de coste, puesto que el recurso estaría disponible ya en el lugar de transformación. En todo caso, el éxito de estos biocombustibles dependerá en su opinión de la disponibilidad de las materias primas (teniendo en cuenta factores climáticos y geológicos), las mejoras en la tecnología, y las ayudas económicas para su desarrollo.

Teniendo en cuenta estas premisas, y la subida del precio del petróleo, el experto de WWF/Adena estima que los biocombustibles 2G, así como las posibles próximas generaciones, podrían conseguir una parte significativa del mercado mundial de combustibles para el transporte a partir del 2015 hasta el 2030-40. A partir de 2050, vaticina, lo más probable es que la electricidad pase a tener un papel preponderante en el transporte.

En cualquier caso, Jose Santamarta afirma no ser tan optimista como las empresas del sector: "Habrá que sopesar con cuidado todos los pros y los contras, el balance de CO2 de todo el ciclo, las repercusiones sobre la biodiversidad, el ciclo de nutrientes de los suelos y el ciclo hidrológico."

Tomado de: http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/energia_y_ciencia/2008/01/26/174085.php

Francisco Garcés

 

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