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Comunicación y Opinión

Importante opinión de un ex torero sobre la masacre taurina

Valga el presente escrito a propósito de una nueva edición del Carnaval Sangriento de América, celebrado en Mérida (Venezuela). Se trata de la transcripción parcial de una entrevista realizada en Colombia al extorero Álvaro Múnera, ahora ferviente antitaurino y defensor de los derechos animales. Información importante si se considera que proviene nada más y nada menos de quien fuera protagonista de la masacre taurina durante algunos años, y por tanto conocedor de la tauromaquia dentro y fuera de los ruedos.

He aquí dicha transcripción:

Durante su vida como torero, ¿nunca reflexionó acerca del sufrimiento que su actividad implicaba para otros seres vivos y de lo innecesario de semejante atrocidad?
 
Hubo varios momentos críticos en mi carrera taurina donde vi tanta crueldad que quise dejarlo: cuando maté a una vaquilla en estado de preñez y me tocó ver cómo sacaban a su feto del vientre, en esos momentos quise abandonarlo porque había matado a dos y la escena era tan dantesca y tan impresionante que dije “no más”, me puse a llorar y vomité, pero me dieron la palmadita en la espalda y mi apoderado me dijo “tranquilo, tú vas a ser una figura del toreo, estos son gajes del oficio”, así que desaproveché esa primera oportunidad continuando mi carrera taurina, lo que hoy en día me resulta inconcebible y de lo que me avergüenzo, pero en ese momento yo tenía 14 años y no tomé conciencia suficiente para dejarlo. Luego, cuando a puerta cerrada maté a un toro al que le pegué cinco o seis espadazos y el animal, con parte de sus órganos internos también afuera, luchando por su vida, aferrándose a ella con las pocas fuerzas que le quedaban también me impresionó mucho y me indicó el retiro, sin embargo ya tenía preparado mi viaje a España y crucé el Atlántico, donde vino la tercera, contundente, ya Dios dijo “si es que no quiere comprender por la razón va a hacerlo ahora por otro método” y ahí si aprendí muy bien la lección, fue una experiencia muy bonita porque como ser humano significó superar mi situación clínica y encima trabajar por reparar todos mis crímenes, ha sido una gran experiencia para mí.

¿Qué le parecen los argumentos empleados una y otra vez por los defensores de las corridas, tales como: que el toro nació para eso, que genera empleo, que es una tradición, que no sufre, que es una lucha de igual a igual, que vive muy bien hasta que es toreado, etc.?.
 
Los argumentos que esgrimen los taurinos para defender las corridas de toros, más que argumentos son disculpas (…). Creo que la tortura del animal en si, aunque también existe con el transporte, empieza cuando al toro le clavan la marca de la ganadería y luego viene la pica, las banderillas, la estocada, y en el rejoneo los rejones de castigo.
 
Los taurinos dicen que el toro nació para eso y que si no existieran las corridas desaparecería una especie. Primero decir no es cierto que el toro haya nacido para eso, nadie nació para ser torturado; el toro de lidia tampoco es una especie, es una raza creada por el hombre, diseñada y manipulada por él para llegar a lo que es hoy en día el toro de lidia en base a muchos cruces y no es una especie, que sería el bovino, así el toro de lidia no deja de ser una raza más de esta especie. Entonces, criar a los animales para ser torturados eso es algo que éticamente jamás podremos aceptar. La Sociedad civilizada nunca puede aceptar que se críe a un animal, que es un ser vivo, con sistema nervioso central similar al nuestro, para ser torturado y que encima la gente se divierta con su suplicio; eso se cae por su propio peso y como le he dicho, nunca la tauromaquia tendrá argumentos para ser defendida, de pronto disculpas pero nunca argumentos. ¿Qué más pueden decir ellos?, que generan muchos empleos, que si el turismo, que mucha gente vive de ello. Si ese argumento fuera sostenible también podríamos negarnos a suprimir el terrorismo, el narcotráfico, el secuestro, la extorsión, la misma guerra que también genera muchos ingresos y hay mucha gente que vive de ella; entonces nunca, para algo cruel, bárbaro, sangriento puede valer como argumento que la gente obtiene de ahí su modus vivendi.

El toro no sufre. Esto es una falacia absoluta y total; aparte de cómo se rebrinca cuando le clavan las banderillas y los rejones de castigo o la pica, para entender que el toro sufre como nosotros - y de hecho la biología y la fisiología lo ha mostrado claramente -, basta saber que el toro tiene un sistema nervioso central que responde a los estímulos del dolor de la misma forma que el nuestro y decir que el toro no sufre, más que una disculpa que ellos inventan es un acto de atrevimiento tal y de ignorancia que raya en lo absurdo y en la estupidez”.
 http://participacionbogota.gov.co/index.php?option=com_content&view=article&id=2987:entrevista-a-d-alvaro-munera-de-torero-a-luchador-contra-la-tortura-a-los-animales&catid=489:proteccion-animal&Itemid=251.

 

FRANCISCO GARCES

Un poco de historia de las corridas de toros

Aunque las corridas de toros sean un espectáculo singular y vergonzosamente español, su origen se remonta a los sangrientos juegos romanos y las crueles venationes en las que se mataban miles de animales para divertir a un público sediento de sangre.

Aunque las corridas de toros sean un espectáculo singular y vergonzosamente español, su origen se remonta a los sangrientos juegos romanos y las crueles venationes en las que se mataban miles de animales para divertir a un público sediento de sangre y fuertes emociones. Según cuenta Plinio el Viejo, en su Historia Natural, Julio César introdujo en los juegos circenses la lucha entre el toro y el matador armado con espada y escudo, además de la “corrida” de un toro a quien el caballero desmontando derribaba sujetándolo por los cuernos. Otra figura de aquella época, según Ovidio, fue el llamado Karpóforo, que obligaba al toro a embestir utilizando un pañuelo rojo. El sacrificio de toros también se incluí­a entre los ritos y costumbres que los romanos introdujeron en Hispania.

En Creta, además del relato de la mitologí­a griega que cuenta las aventuras de Ariadna, hija del rey Minos, y Teseo, que mató al Minotauro, hay constancia de la celebración de juegos en la plaza de Cnossos, en cuyo palacio, conocido por el Laberinto, pueden verse frescos que muestran a hombres y mujeres en escenas de tauromaquia, guiados quizá por los mismos mitos y la ignorancia insensata que permite caracterizar a un pací­fico animal como un monstruo o enemigo virtual, convirtiéndole en ví­ctima real de nuestro fracaso evolutivo como seres humanos, para poder traficar con la vida y el dolor de cuantos carecen arbitriamente de nuestros inmerecidos privilegios.

El acoso y la matanza de toros en España como ritual de diversión

La primera referencia histórica de una corrida data de 1080, como parte del programa de festejos de la boda del infante Sancho de Estrada, en ívila. Existiendo una conexión psicológica entre la corrida y estas celebraciones por la simbologí­a ritual libidinosa imaginaria entre toro y torero, o entre lo masculino y lo femenino, con ramificaciones en el folklore y las fiestas populares, así­ como la relación libidinal entre el público y el torero, y otros elementos menos visibles que manifiestan todo un espectro de deseos, traumas y pasiones malsanas y enfermizas.
Aunque varios escritores apuntan que el Cid Campeador, Rodrigo Dí­az de Vivar, fue el primer caballero español que alanceó toros, según Plinio, la práctica la introdujo Julio César, atacando él mismo con una pica a los toros a caballo. Una costumbre que los moros consideraban menos peligrosa que los torneos entre cristianos, que les preparaban para las batallas en las que los hombres se mataban del mismo modo.
Durante la Edad Media la corrida de toros se desarrolla y es monopolizada gradualmente por la nobleza que, influenciada por la galanterí­a y el mal ejemplo de los reyes, como sucede en España en la actualidad, se disputaba la notoriedad pública, las atenciones de las damas y el respeto de los demás, exhibiendo su “valor” y gallardí­a, acosando y alanceando toros, considerados como enemigos totémicos de gran poder defensivo.
La reina Isabel la Católica rechazó las corridas de toros, pero no las prohibió, mientras que el emperador Carlos V se distinguió por su afición y mató un toro de una lanzada en Valladolid para celebrar el nacimiento de su hijo Felipe II, en cuyo reinado se promulgaron las primeras condenas eclesiásticas.

La complicidad del poder y la iglesia con las corridas de toros

En 1565 un concilio en Toledo para el remedio de los abusos del reino, declaró las funciones de toros “muy desagradables a Dios”, y en 1567 el Papa Pí­o V promulgó la bula De Salutis Gregis Dominici, pidiendo la abolición de las corridas en todos los reinos cristianos, amenazando con la excomunión a quienes las apoyaban, pero su sucesor Gregorio XIII modera el rigor de la bula de San Pí­o V, conforme al deseo de Felipe II de levantar la excomunión. En 1585, Sixto V vuelve a poner en vigor la condenación, que a su vez es cancelada en 1596 por Clemente VIII. Felipe III renovó y perfeccionó la plaza mayor de Madrid en 1619, con capacidad para casi sesenta mil participantes, y Felipe IV, además de alancear toros y matar uno de un arcabuzazo en la Huerta de la Priora, estoqueó a muerte a más de cuatrocientos jabalí­es.

Durante los siglos XVI y XVII, en España y el sur de Francia ya se practicaba la suelta de vaquillas y toros por calles y plazas, y otros festejos como los toros de fuego y los toros embolados, ensogados o enmaromados, comparables en crueldad con el espectáculo aristocrático de la corrida en el que el caballero tení­a un papel preponderante en el acoso y muerte del toro, que también sufrí­a las mil provocaciones que le causaban los peones desde los burladeros o caponeras, los arpones que la chusma le clavaban y los arañazos de algunos gatos introducidos en algún tonel que el toro desbarataba. En Sevilla, se documenta una corrida, a cargo de la cofradí­a de Santa Ana, con “seis o doce toros con cinteros y sogas para regocijo del pueblo”, llegando a generalizarse en las grandes corridas a caballo, con rejones, la provisión de un primer toro “para que sea burlado, humillado y muerto por el pueblo de a pie”.

El entusiasmo de la nobleza por las corridas se mantuvo durante el reinado de Carlos II, pero a partir del siglo XVIII, cuando la nobleza se desentendió del toreo a caballo, a raí­z de la prohibición de Felipe V de las llamadas “fiestas de los cuernos” (también rehusó participar en un auto de fe organizado en su nombre al principio de su reinado), se impuso el protagonismo plebeyo en el toreo a pie, con la novedad de la muerte del toro a manos de la gente más vil y poco refinada vinculada con el abasto de carne y los mataderos, donde desarrollaron su particular modalidad tauricida hasta formar en el siglo XVII cuadrillas de peones o chulos provistos de capas, que se unieron a los patéticos y despiadados jinetes (varilargueros), para correr (provocar el acoso del toro), doblar (hacerle dar vueltas bruscamente con el engaño), pinchar y rematar (desjarretar) a los toros agotados que rehuí­an el doloroso encuentro con sus verdugos a caballo y los perros de presa. Pasando de ser el enfrentamiento con el toro un entrenamiento “deportivo” a un negocio lucrativo que siguió contando con el apoyo real para erigir en la Puerta de Alcalá de Madrid la vieja plaza de obra de fábrica, donada por Fernando VI a la Real Junta de Hospitales, que fue inaugurada en 1754.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se destinan extensas tierras para pastos, mientras el matador de toros alcanza renombre como espada y se consuma la dictadura taurina, al margen de la ley, con la proliferación de plazas permanentes, al estilo de los coliseos romanos, como un cáncer de la razón, con la consiguiente perversión y vulgarización de las malas costumbres y la pérdida de valores éticos y sociales que los españoles ilustrados trataron de corregir, sin éxito, con una legislación más humanitaria y socialmente acertada.

La conciencia humanitaria ilustrada y el despotismo taurino

A finales del siglo XVIII, una iniciativa para civilizar las costumbres del paí­s del conde de Aranda, ministro del gobierno ilustrado de Carlos III y presidente del Consejo de Castilla, desembocó en la promulgación de la Real Orden de 23 de marzo de 1778, que prohibí­a las corridas de toros de muerte en todo el reino, con excepción de aquéllas destinadas a sufragar, “por ví­a de arbitrio”, algún gasto de utilidad pública o fines benéficos, siendo éstas prohibidas también posteriormente por la “pragmática-sanción en fuerza de ley” de 9 de noviembre de 1785, que contemplaba su “cesación o suspensión”. Finalmente, por el decreto de 7 de septiembre de 1786 se consumó la total prohibición de todos los festejos, sin excepciones, incluidas las corridas concedidas con carácter temporal o perpetuo a cualquier organismo como “las Maestranzas u otro cualquiera cuerpo”. En 1790, otra “Real Provisión de los señores del Consejo”, erradicaba, no sólo la versión espectáculo de la recién inventada “corrida moderna”, sino cualquier celebración que tuviera al toro como ví­ctima protagonista, en virtud de la cual se prohibí­a “por punto general el abuso de correr por las calles novillos y toros que llaman de cuerda, así­ de dí­a como de noche”. En 1805, otro real decreto de Carlos IV reiteraba la abolición de las corridas de toros en España y sus territorios de ultramar, aunque se toleraban algunas excepciones con fines benéficos. Prohibición que dejó de ser efectiva incluso antes de la llegada de Fernando VII, el rey absolutista que restaura el tribunal de la inquisición (abolido en 1808) y da su apoyo a las corridas, mientras suprime las libertades y la constitución de 1812. Cerrando las aulas de la Universidad en todo el reino, al mismo tiempo que crea, en 1830, la primera escuela de tauromaquia, con sede en el matadero sevillano, que serí­a cerrada tras su muerte, en 1834, bajo la regencia de Marí­a Cristina.

El deseo de la mafia taurina de afianzar su poder e imponer su espectáculo a toda costa a la población española incrementa el ritmo de construcción de circos de muerte a lo largo del siglo XIX (en respuesta a la prohibición legal de las corridas), en cuyo perí­odo se erigen y se aumenta la capacidad de la mayorí­a de los que hoy están en uso. Provocando el apasionado clamor literario de la poetisa española Carolina Coronado (1823-1911) contra la profusión de circos taurinos, en su poesí­a Sobre la construcción de nuevas plazas de toros en España.

Durante el siglo XIX se regula la matanza de los toros al margen de la ley, publicándose en 1836 la Tauromaquia completa, mientras se organizan espectáculos en los que participan perros y otras especies animales, al más puro estilo del antiguo circo romano, como el enfrentamiento que tuvo lugar en Madrid entre un toro y un elefante en 1898.

La muerte de miles de caballos, horriblemente destripados, convierte las corridas de toros en verdaderas carnicerí­as que acaban reduciendo la población equina a la mitad en el último tercio del fin de siglo, lo que motiva la introducción en 1928 del peto, una colcha protectora de invención francesa, que no elimina el sufrimiento del caballo, pero evita herir la sensibilidad de los espectadores que menos toleran la sangre.

Los ganaderos manipulan el comportamiento y la fuerza del toro reduciendo su tamaño y fabricando un animal acomodaticio por medio de sucesivos cruzamientos para adaptarles al ritual taurino “moderno”.

Pablo Iglesias (1850-1925), figura indiscutida del Partido Socialista (PSOE) desde su legalización en 1881, condena públicamente las corridas de toros; pero es su propio partido el que las legaliza de nuevo en España mediante el Real Decreto 176/1992, de Juan Carlos I, que, lejos de tipificar la crueldad como delito como corresponde a un gobierno constitucional democrático, establece las medidas para fomentar la barbarie taurina “en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta de los toros”, especificando las caracterí­sticas y el tamaño de las armas, legalmente homologadas, que los verdugos deben emplear para torturar a sus ví­ctimas, como las banderillas; más largas que hace dos siglos, las banderillas negras (que reemplazaron a las de fuego con cartuchos de pólvora), para aterrorizar al toro manso que no colabora con sus verdugos, así­ como la puya o pica, la espada o estoque y la puntilla propia del matadero y el arsenal taurino.

El negocio taurino fuera de España: una cuestión de vida y muerte

Las corridas de toros en América, Francia y Portugal atravesaron las mismas vicisitudes que en España, decretándose prohibiciones civiles y eclesiásticas que, salvo algunas excepciones, no se respetaron, aunque contribuyeran al desarrollo de un estilo diferente de espectáculo, igualmente cruel, basado en el tormento y la muerte de un animal sensible.

En Francia, la entrada en vigor de la ley Grammont prohibiendo las corridas de toros el 2 de julio de 1850, no impidió la introducción de las corridas de muerte al estilo español, para satisfacer a la emperatriz española, Eugenia de Montijo, que intervino personalmente para solicitar la suspensión de la prohibición que afectaba a una serie de corridas en Bayona, programadas para el verano de 1853, en las que murieron 19 toros y 39 caballos. A pesar de lo cual, las corridas siguieron estando legalmente prohibidas durante cien años en todo el territorio nacional, hasta la adopción, por el Consejo de la República, el 12 de abril de 1951, de una proposición de ley declarando que la ley anterior “no era aplicable a las corridas de toros cuando una tradición ininterrumpida podí­a ser invocada”.

Temiendo que una mayor preocupación por los derechos de los animales haga más difí­cil mantener engañada a la opinión pública mundial, la mafia taurina trata desesperadamente de exportar su esperpéntico espectáculo a cualquier paí­s sin ninguna tradición taurina como Egipto y Rusia, o a otras ciudades de Francia como Parí­s, donde intentaron organizar una corrida, en junio de 2002; o Carcasona, donde se montó una corrida por primera vez desde 1954, después de que el alcalde y la corte superior de justicia hicieran prevalecer la escapatoria legal de que existe “una tradición local ininterrumpida”, una disposición que excluye a las corridas de toros y peleas de gallos de las sanciones previstas en la actualidad para el maltrato de animales en la ley francesa de protección de los animales del 15 de julio de 1976.

“Según una encuesta francesa de 1993, el 83% de la población está en contra de las corridas de toros, y sólo las apoya un 11%”.

En Portugal, donde la crueldad y el sufrimiento de los animales es similar al resto de la pení­nsula, a pesar de la prohibición de las corridas de muerte al estilo español en 1928, la tradición de matar a los toros en las plazas de las ciudades fronterizas con España continúa en lugares como Villa de Barrancos, donde las autoridades las han permitido durante décadas. Paradójicamente, una nueva ley permitirá nuevamente la matanza del toro en los ruedos, en las ciudades que puedan demostrar haber mantenido ininterrumpidamente la costumbre de matar toros y de haber incumplido sistemáticamente la ley durante al menos cincuenta años.

Los falsos argumentos utilitaristas en defensa de las tradiciones para justificar la tortura de los toros no justifican de ninguna manera ningún acto basado en el suplicio gratuito de nuevas especies animales, pero el abuso sistemático de animales de cualquier especie acaba insensibilizando a la opinión pública ante el sufrimiento animal, permitiendo, por ejemplo, incluso encierros de avestruces en Aragón y en poblaciones como Fuengirola, sin tener en cuenta las consecuencias fí­sicas, psicológicas, morales o éticas para las ví­ctimas involuntarias o para quienes participan de buena gana en cualquier espectáculo cruel y degradante.

Si deseamos atajar la violencia contra los animales de cualquier especie y empezar a construir una sociedad basada en el respeto a la vida y a los demás, debemos avanzar en la dirección más humanitaria de otros paí­ses de la Unión Europea como Alemania, Italia o el Reino Unido, y mejorar el estatuto de los animales en España y otros paí­ses como Portugal, Francia, México, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, condenando sin paliativos la tortura de cualquier ser vivo a nivel europeo e internacional y reformando el artí­culo 632 del Código Penal español, que es totalmente ineficaz para prevenir los casos de crueldad con los animales, ya que sólo se aplica a los espectáculos no autorizados legalmente, en cuyo caso el maltrato sólo está castigado como una falta, con una multa.

TOMADO DE: https://www.animanaturalis.org/p/548/un-poco-de-historia-de-las-corridas-de-toros

 

FRANCISCO GARCES

Coches híbridos conectables


Con motor de combustión y baterías recargables en la red eléctrica, se espera que su uso aumente en los próximos años

Los coches híbridos conectables (PHEV) pretenden sacar partido a lo mejor de los motores de combustión y las baterías eléctricas. En principio están pensados para funcionar como coches eléctricos, y de hecho pueden recargarse de electricidad en cualquier enchufe, a diferencia de los híbridos convencionales. Pero si necesitan un apoyo energético extra, pueden recurrir también a su motor de gasolina o diésel normales. Cada vez más países apoyan el desarrollo y la compra de este tipo de tecnologías híbridas y eléctricas. Estados Unidos ha dado la mejor acogida a estos vehículos, pero las principales compañías automovilísticas pretenden vender sus nuevos modelos híbridos conectables en todo el mundo.
Las ventajas económicas y medioambientales de los PHEV son varias, según sus defensores. El coste de la electricidad para alimentar las baterías de estos coches se ha estimado en menos de un cuarto del coste de la gasolina. Su eficiencia energética es otro de los grandes beneficios para sus usuarios: un PHEV que tenga un radio de acción con el motor eléctrico de 120 kilómetros puede necesitar al año sólo el 25% de la gasolina que utiliza uno convencional. Por sus características, pueden ser más eficientes que los convencionales híbridos, ya que optimizan el uso del motor de combustión interna.
En comparación con los vehículos convencionales, los PHEV pueden reducir la contaminación atmosférica, la dependencia del petróleo y los combustibles fósiles, además de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. De esta manera, desciende la dependencia energética y se combate el cambio climático.
Por su parte, los consumidores dependen menos de las gasolineras, ya que pueden enchufar estos vehículos a la red de su casa. Y también es un apoyo más para el desarrollo de la tecnología V2G (Vehículo a Red): los coches pueden convertirse en un sistema energético de emergencia para los hogares, y en un lugar de almacenamiento portátil para el desarrollo de las energías renovables.
El aumento de este tipo de vehículos, y en general de los híbridos y los eléctricos, es una constante que gobiernos de todo el mundo apoyan de manera cada vez más decidida. Estados Unidos ha puesto en marcha una ley para el estímulo de la economía que favorece la compra de estos vehículos y el desarrollo de su tecnología. Diversos estados como San Francisco, Washington, Texas o Seattle han aprobado, por su parte, planes de apoyo al coche híbrido conectable. En la vecina Canadá, ciudades como Toronto u Ontario también conceden ayudas para la adquisición de estos coches.
La Unión Europea, dentro de su Programa de Investigación, señala a la electrificación del transporte como una prioridad y, por ello, apoya a todas estas tecnologías híbridas y eléctricas. En España, el reciente plan Movele ofrece subvenciones para la compra de vehículos híbridos, que se suman a las ayudas de algunas comunidades autónomas, como la de Castilla y León.
Y no son los únicos: países con parques automovilísticos de gran crecimiento, como Japón, China, Corea del Sur o India destinan cada vez más financiación a proyectos de I+D sobre coches híbridos enchufables a la red.
Principales modelos de PHEV
EE.UU., el país con la mayor demanda de coches híbridos, es el referente que marca tendencias en este mercado y un banco de pruebas para los fabricantes. En 2030, el número de PHEV en las carreteras estadounidenses podría ascender a entre 13 y 40 millones, según un reciente análisis del National Research Council de EE.UU, en colaboración con el Departamento de Energía del Gobierno de este país. En 2040, el 75% de los kilómetros recorridos por vehículos en EE.UU. podrían provenir de energía almacenada en baterías, según un estudio de la Electrification Coalition, una organización formada por empresas que defienden el uso de la electricidad en el transporte.
En 2009, la mayoría de los PHEV que circulaban por las carreteras estadounidenses eran versiones de los híbridos Prius de Toyota y Escape de Ford. En este caso, los fabricantes han incluido baterías de ion-litio que se pueden recargar en la red y que tienen una capacidad de almacenamiento mayor que las incluidas en los híbridos convencionales. Los responsables de Toyota han anunciado que fabricarán durante 2010 modelos de PHEV con mejores prestaciones en cuanto a rendimiento y emisiones contaminantes que los de la generación anterior para su venta en los mercados japonés, estadounidense y europeo.
Pero no son los únicos en un mercado con un crecimiento cada vez mayor. Más de una docena de empresas compiten para comercializar en los próximos años diversos modelos de PHEV. Una de las que parece estar mejor situada es General Motors con su modelo Chevrolet Volt. Dado a conocer en 2007, su objetivo es adaptarse a la evolución futura del mercado automovilístico. Su tecnología, denominada E-Flex, permitirá utilizar cualquier combinación de baterías eléctricas, gasolina, diésel o células de hidrógeno. Por su parte, otras marcas han anunciado que durante 2010 y 2011 darán a conocer sus nuevos modelos de híbrido conectable, como el Ray de Hyundai/Kia, el Lexus LF-Ch y el Prius PHV de Toyota, o el UpLite de Volkswagen.
Por su parte, compañías especializadas en esta tecnología, como las californianas Fisker Automotive o Aptera Motors, o empresas de mercados emergentes, como la china BYD, quieren ser una alternativa a las grandes marcas.
Y si bien la mayoría de estos vehículos híbridos conectables son turismos, también se pueden encontrar propuestas de camiones y camionetas, autobuses, trenes o motocicletas. El sur de California dispone desde 2007 de un autobús escolar híbrido conectable, gracias a un proyecto en el que participan instituciones y empresas de ese estado. Por su parte, en 2003, Renault puso a la venta en Europa el Electroad, una versión PHEV de su furgoneta Kangoo. En Francia, Noruega y Reino Unido consiguió vender 500 unidades al precio de unos 25.000 euros.
Inconvenientes de los coches híbridos conectables
El citado estudio del National Research Council también señalaba los puntos débiles de la tecnología PHEV. Según sus responsables, harán falta décadas y cientos de miles de millones de dólares en inversiones para que logren cierta viabilidad. A pesar de todo, aseguran, su efecto en la reducción de uso de combustibles fósiles o en las emisiones de gases de efecto invernadero será modesta.
La principal traba a su expansión, según el estudio, es el coste de las baterías. Un híbrido conectable con una autonomía eléctrica de 65 kilómetros vale unos 13.000 euros más que un coche convencional similar. El estudio reconoce que la tecnología de las baterías ha avanzado, pero hará falta un descubrimiento rompedor para hacerla competitiva, y no es algo que se espere para los próximos años. Se ha criticado el estudio porque algunos de sus autores son expertos, ya retirados, de compañías petroleras.
Los PHEV tienen, además, otra serie de desventajas, como la falta de infraestructura de recarga. No todos los consumidores tienen en su casa un garaje o un lugar en el que enchufar estos coches. Por ello, haría falta crear en las calles y carreteras puestos de recarga eléctricos.
Sus bondades ecológicas también se ponen en duda. El origen actual de la electricidad proviene de combustibles fósiles. Por ello, para reducir su impacto, las energías renovables deberían aumentar su peso.

Tomado de: http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/energia_y_ciencia/2010/02/17/191202.php
Francisco Garcés

La vida de agua dulce se extingue

El ritmo de desaparición de estas especies, esenciales para los seres humanos, es entre cuatro y seis veces superior al del resto

La biodiversidad de agua dulce es mucho más rica que la de otros ecosistemas, pero desaparece a gran velocidad. Investigadores de todo el mundo subrayan varias amenazas que ponen en peligro a miles de especies en todo el mundo. Las de agua dulce son esenciales para el medio ambiente y la supervivencia de millones de personas. Pero a pesar de su importancia, son en gran parte desconocidas. Los científicos reclaman más investigaciones y medidas de protección: los consumidores también pueden contribuir a frenar la desaparición de estos seres vivos.

Los ecosistemas de agua dulce se colapsan. Así lo aseguran los expertos de Diversitas, el Programa Internacional de Ciencias de la Biodiversidad. Según sus responsables, la tasa de extinción de estas especies es entre cuatro y seis veces superior a la de sus familiares terrestres y marinos.

Reunidos en fecha reciente en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), 600 investigadores de esta institución han debatido sobre los problemas que afectan a la desaparición de especies. Uno de los participantes, Klement Tockner, del Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca en Aguas Interiores, con sede en Berlín, ha señalado que la biodiversidad de agua dulce se encuentra "al borde de una gran crisis". Tockner asegura que cada vez más pruebas científicas confirman esta aseveración.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) también reconoce la magnitud del problema. Sus responsables explican que las amenazas que se ciernen sobre estas especies son muy diversas. El crecimiento de la población humana, junto con el desarrollo industrial y agrícola, ha sometido a estos ecosistemas a una tensión enorme. Su hábitat, el agua dulce, es un recurso cada vez más escaso que se gestiona en muchos lugares de forma insostenible. Los altos niveles de extracción de este elemento, el drenaje de los humedales o la canalización de los ríos impide el desarrollo normal de la vida de estas especies.

Junto al problema del agua, los expertos de la UICN señalan otras amenazas. La deforestación que conduce a la sedimentación, la introducción de especies invasoras, el calentamiento global, la sobreexplotación de los recursos pesqueros o la fragmentación de ecosistemas naturales ribereños han provocado esta delicada situación.

Los responsables de Diversitas concluyen que con estos datos, y los relativos a los demás ecosistemas, el objetivo de frenar en 2010 la pérdida de biodiversidad no será factible. Tampoco se podrán cumplir en 2015 los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, que persiguen la mejora de las condiciones de vida de las personas más desfavorecidas del planeta.

Por qué es importante la biodiversidad de agua dulce

La diversidad de especies de agua dulce es muy alta comparada con la de otros ecosistemas. En un espacio reducido (cubre el 0,8% de la superficie del mundo) vive el 10% de todos los animales. Se estima que estos hábitat son el hogar del 35% de los vertebrados descritos, de unas 27.400 especies de peces, moluscos, cangrejos, libélulas y plantas de agua dulce, de más de 126.000 especies conocidas de animales y de unas 2.600 plantas macrofitas (algas, musgos, etc.).

Esta rica biodiversidad proporciona a los seres humanos muchos bienes y servicios importantes, más que cualquier otro tipo de ecosistema: provisión de alimentos agrícolas y pesqueros, agua potable, regulación de enfermedades, materiales de construcción o control de las inundaciones y de la erosión. Si se tradujera en dinero, el valor de estos ecosistemas alcanzaría unos 50 billones de euros, según la UICN.

Muchas poblaciones de todo el mundo dependen por completo de los recursos que proporcionan estos ecosistemas de agua dulce. Por ello, señala Diversitas, la desaparición de estas especies pone en riesgo a miles de millones de personas. Casi el 20% de los peces de agua dulce han desaparecido o hay grandes posibilidades de que se extingan. Esta cifra es mucho mayor en algunos países industrializados. Es el caso de Europa Oriental. Otras muchas especies, como anfibios y moluscos, también peligran. Se estima que en 2025 ningún río de China llegará al mar, excepto durante las inundaciones. Los efectos para la pesca costera podrían ser devastadores.

Los ecosistemas de agua dulce y sus especies también son esenciales en la lucha contra el cambio climático. Se calcula que absorben y capturan alrededor del 7% del dióxido de carbono (CO2) que los seres humanos expulsan a la atmósfera cada año. La reducción del número de estas especies y la destrucción de sus hábitats naturales pueden repercutir en el equilibrio del CO2.

A pesar de ello, el conocimiento de esta biodiversidad y sus amenazas es escaso. Los responsables de UICN y de la organización Conservación Internacional (CI) reconocen que sólo se han evaluado 6.000 especies de agua dulce a escala global. Más de 21.000 especies quedarían pendientes de estudio.

Cómo detener la extinción de la vida de agua dulce

La pérdida de biodiversidad de los ecosistemas de agua dulce se podría evitar si se llevaran a cabo las siguientes medidas:

  • Aumento de la investigación de estas especies y precisión de su ubicación, principales amenazas o población: se desconoce a un gran número de ellas o se dispone de datos insuficientes. Los estudios de campo, el aumento de expertos locales que puedan investigarlas o la publicación de estudios son esenciales para conocer esta biodiversidad y poder conservarla.
  • Los consumidores pueden ser de gran ayuda: concienciarse de la importancia de estas especies resulta básico para aumentar los esfuerzos de conservación. El consumo sostenible de los bienes y servicios que proporcionan puede contribuir a su supervivencia futura. La denuncia de malas prácticas o la exigencia de mayores medidas de conservación a las instituciones pueden colaborar en esta tarea.
  • Gestión sostenible de los recursos hídricos: el agua dulce es un bien cada vez más solicitado y escaso. Las políticas de gestión deberían asumir la denominada "nueva cultura del agua" para garantizar las prestaciones ambientales, económicas y sociales.
  • Designación de áreas protegidas específicas para las especies de agua dulce.

Tomado de: http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2009/10/29/188864.php

Francisco Garcés

 

Especies a punto de extinguirse

La lista de seres vivos que podrían desaparecer en los próximos años ha aumentado en todo el mundo

Las pruebas científicas de una grave crisis de desaparición de especies van en aumento. Cada vez son más los seres vivos que se encuentran al borde de su extinción, como señala la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Especies tan carismáticas como el lince ibérico, el oso polar, el atún rojo o el orangután de Borneo podrían desaparecer en pocos años si no se toman iniciativas urgentes y eficaces. Los consumidores pueden también asumir diversas medidas que contribuyan a la recuperación de estos seres vivos.

La Lista Roja de la UICN establece tres categorías de especies amenazadas antes de su consideración como extinta en estado silvestre. Un ser vivo se encuentra "en peligro crítico" cuando su población ha caído entre un 80% y un 90% en la última década o en tres generaciones, y/o su número es menor que 250 individuos maduros. Una especie en esta situación tiene un riesgo altísimo de desaparecer a corto o medio plazo. Las medidas de conservación que requieren para evitarlo tienen que ser urgentes y de gran alcance.

Además de la categoría "en peligro crítico", la UICN señala dos fases previas: "en peligro" y "vulnerable". En estos casos, la situación no es tan extrema, pero la especie en cuestión se enfrenta a un alto riesgo de extinción. La población de estos seres vivos se ha fragmentado o su distribución natural ha disminuido. En cualquier caso, la extinción de una especie es irreparable y supone una pérdida de biodiversidad que afecta al ser humano.

Según los responsables de la UICN, las pruebas científicas de una grave crisis de desaparición de especies van en aumento. En la actualidad, la Lista Roja indica que de las 47.677 especies evaluadas en 2009, 17.291 (el 36%) están en peligro de extinción. Un total de 3.325 recibe la etiqueta de "en peligro crítico"; 4.891 se sitúan en la categoría "en peligro"; y 9.075 sufren una situación "vulnerable".

El número de especies en peligro podría ser mucho mayor del que refleja la Lista Roja. Este informe es una pequeña muestra de la enorme biodiversidad de la Tierra: analiza sólo el 2,7% de los 1,8 millones de especies conocidas. Y los científicos estiman que podría haber entre 10 y 30 millones de especies a la espera de ser descubiertas.

Algunas sufren un mayor acoso. El 12% de las aves conocidas, el 21% de los mamíferos conocidos, el 28% de los reptiles, el 30% de los anfibios conocidos, el 35% de los invertebrados, el 70% de las plantas y el 37% de los peces de agua dulce evaluados hasta ahora están amenazados.

La Lista Roja señala que de las 47.677 especies de plantas analizadas, 17.291 están en riesgo. En 2009, la Lista incluyó 7.615 invertebrados, de los que 2.639 están en peligro de extinción. Los habitantes de los ecosistemas de agua dulce, donde viven una gran parte de los seres vivos del planeta, padecen un ritmo de desaparición mayor que el de otros lugares. 1.147 de las especies de peces de agua dulce evaluadas hasta ahora en la Lista Roja están en peligro de extinción. De los 6.285 anfibios conocidos del planeta, 484 están "en peligro crítico", 754 se encuentran "amenazados" y 657 son "vulnerables". De los 5.490 mamíferos del mundo, 188 están "en peligro crítico".

La UICN asegura que es posible que el panorama sea mucho peor de lo que se sabe en la actualidad. Sus responsables señalan a la deforestación, la contaminación, la caza furtiva y las especies invasoras como las principales causas de este problema. Por su parte, la ONG conservacionista WWF añade el cambio climático a esta lista.

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Especies destacadas a punto de desaparecer

El estado de conservación de todas las especies debería preocupar por igual, pero algunas de ellas llaman más la atención de la sociedad. Los animales listados a continuación se encuentran entre los más amenazados del mundo. Si los esfuerzos de conservación no llegan a tiempo, podrían desaparecer en pocos años, al igual que otras especies extinguidas no hace mucho y de las que sólo quedan sus últimas fotografías, como el tigre de Tasmania, la Quagga (una variedad de cebra con rayas sólo en la parte frontal de su cuerpo), el sapo dorado de Monteverde (Costa Rica), la foca monje del Caribe, el Ibex pirenaico, el tigre de Java o el delfín del río Baiji (China).

Antílope Saiga. En 1950 había unos dos millones de ejemplares. En la actualidad, su población se ha reducido al 97%. La utilización de los cuernos de los machos en la medicina tradicional china es una de las principales razones de esta devastadora reducción.

Atún rojo. Esta especie se encuentra al borde del colapso. Las capturas ilegales y las granjas de engorde podrían provocar su próxima desaparición.

Gorila del Río Cross y orangután de Borneo y Sumatra. El 29% de los primates se enfrenta a una amenaza de extinción sin precedentes debido a la destrucción de los bosques tropicales y el comercio y la caza ilegales. Algunos casos son muy llamativos: el gorila del Río Cross apenas cuenta con 250-300 ejemplares, mientras que los orangutanes de Borneo y Sumatra podrían extinguirse en libertad en 2010.

Lince ibérico.Es el felino más amenazado del planeta. Su población se estima en unos 200 ejemplares localizados entre Sierra Morena y Doñana. La fragmentación de su hábitat, la pérdida de alimento y la mortalidad directa relacionada con el ser humano (venenos, disparos, atropellos) son sus peligros más importantes.

Oso polar. El deshielo de su delicado hábitat en el Artico, la contaminación o el impacto de las extracciones petroleras le han colocado en una delicada situación. Su población actual, estimada entre 20.000 y 25.000 ejemplares, podría reducirse en dos tercios a mediados de siglo.

Panda gigante. Cuenta con menos de 2.500 ejemplares. Su hábitat natural, en las montañas sudoccidentales de China se ha fragmentado y ha provocado su detrimento poblacional.

Pingüino de Magallanes. Varias especies de pingüino han disminuido en gran número y diversos estudios apuntan a su casi desaparición a mediados de siglo. Una de estas especies, el pingüino de Magallanes, es desplazada por corrientes oceánicas cálidas. En 2008, cientos de estos animales llegaron a playas de Río de Janeiro, a miles de kilómetros de su hábitat natural, muchos de ellos muertos o moribundos.

Tigre de Sumatra. Su población se ha reducido a unos 400 ejemplares. Una de las razones principales es la destrucción de su hábitat, en especial la deforestación causada para la explotación insostenible de su madera. En 2010 se celebra el Año del Tigre para tratar de reducir la acelerada disminución de estas especies.

Tortuga laúd. Es la tortuga marina más grande y más amenazada del mundo.

Rinoceronte de Java. Se estima que quedan menos de 60 ejemplares en dos poblaciones ubicadas en Java y en Vietnam, en sendos parques nacionales.

Vaquita. Es el cetáceo más pequeño y más en peligro del mundo, con menos de 600 ejemplares ubicados en el Golfo de California.

Qué pueden hacer los consumidores

Los consumidores pueden contribuir a la recuperación y conservación de estas especies en peligro. Una de las fórmulas principales consiste en evitar el consumo de productos que contribuyen a la desaparición de los ecosistemas o de la especie misma. Una de las principales causas de la reducción de ejemplares de tigre de Sumatra es la deforestación de su hábitat. La empresa Asia Pulp and Paper es una de las responsables de esta situación. Si no se compra papel procedente de este tipo de compañías dejarán de tener razón de ser. Para ello, se puede adquirir papel reciclado, o ecológico, o informarse acerca del origen concreto del papel que se compra.

El consumo de productos basados en animales en peligro, además de ser un delito, pone al borde de la extinción a muchos seres vivos. En el caso de la medicina basada en la superstición, se añade el agravante de que no tiene efectos científicos probados.

Otra forma de contribuir a la recuperación de especies es la colaboración con asociaciones ecologistas y conservacionistas. Si se tiene especial predilección por algún ser vivo, hay algunas ONG y programas específicos. El lince ibérico, el antílope saiga o el tigre de Sumatra han centrado el esfuerzo de iniciativas concretas.

Tomado de: http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2010/01/07/190322.php

Francisco Garcés

Cómo reducir nuestra huella de agua

La huella hidrológica de España, una de las mayores del mundo, podría reducirse con una gestión sostenible y unos hábitos de consumo ecológicos

Ya no es suficiente con cerrar el grifo. La cantidad de agua que consumimos para beber o ducharnos es mínima en comparación a la utilizada para producir bienes o servicios. Por ello, tanto los países como los consumidores debemos tener en cuenta nuestra "huella de agua" para evitar problemas de escasez, que se relacionan con el consumo insostenible y la mala gestión de este preciado recurso.

Qué es la huella de agua

Diversos expertos destacan que los conflictos hídricos no se deben normalmente a la escasez física de agua, sino a su deficiente gestión. Así, la huella de agua destaca en última instancia la insostenibilidad que supone que los países y sus habitantes consuman más agua de la que realmente disponen.

Ahora bien, el consumo de agua es más complejo que el simple correr del chorro del grifo. Ideado en 2002 por Arjen Hoekstra, experto del Instituto UNESCO-IHE, y Pham Q. Hung, físico de la Universidad de Virginia, la huella de agua, o huella hidrológica, define un concepto similar al más conocido de la huella ecológica, sólo que en este caso se consideran diversos valores relacionados específicamente con el agua.

En este sentido, la huella de agua está estrechamente ligada al concepto de "agua virtual". Se trata de una idea de John Anthony Allan, investigador del King’s College de Londres y la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, que consiste en la cantidad empleada en elaborar, empaquetar y transportar los productos de consumo.

El agua virtual recuerda que los consumidores no sólo utilizan este líquido cuando beben, se duchan o riegan las plantas de su jardín, sino también cuando comen o se visten. Así, por ejemplo, una camiseta de algodón tiene una huella de 4.100 litros de agua virtual, una hamburguesa 2.400 litros y una taza de café 140 litros.

Asimismo, la huella tiene en cuenta el uso que se da de este líquido: el "agua azul" es la destinada a producir bienes y servicios; el "agua gris" es la que acaba contaminada en la producción de dichos bienes; y el "agua verde" la que se encuentra en el suelo, procedente de la lluvia.

En el caso de un país, su huella hidrológica muestra el agua, tanto la nacional como la importada, usada para producir los bienes y servicios consumidos por sus habitantes. Así, Estados Unidos es el país que mayor huella de agua tiene por habitante y año, seguido de los países del sur de la Unión Europea, entre los que se encuentra España.

En concreto, según cálculos de un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), el agua para beber (entre 2 y 5 litros diarios) y para higiene y tareas domésticas (entre 50 y 200 litros) es una parte pequeña comparada con los 2.740 litros de agua virtual consumidos diariamente.

La explicación de esta enorme huella hídrica se debe, tal y como apuntan los científicos de la UPM, al balance neto negativo entre el agua que se "exporta" y se "importa": con un total de un millón de litros consumidos por habitante al año, requerimos del exterior unos 350.000 litros por persona. Sus datos añaden que los españoles utilizan el 90% del agua para alimentarse y el 10% para el resto de bienes y servicios que consumen.

Consejos para reducir la huella de agua

Los expertos indican cuatro factores principales que explican los altos valores de la huella de agua:

  • El producto nacional bruto per cápita: cuanto más alto es, más agua se consume.
  • La dieta alimentaria y el uso de productos industriales: en Estados Unidos, el consumo de carne es tres veces superior a la media mundial.
  • El clima: países con fuerte evaporación requieren más agua, lo que explica huellas ecológicas altas de países pobres como Malí, Chad o Sudán.
  • La baja eficiencia agrícola en el uso del agua: la producción de arroz de Tailandia es de 2,5 T/ha, mientras que la media mundial es de 3,9 T/ha.

·         Por tanto, a la hora de reducir la huella de agua, es importante incidir en este tipo de aspectos. Es importante saber qué cantidad de agua se destina a sectores intensivos en el uso del agua, como la agricultura o la ganadería, y en qué medida se importa o se exporta a la hora de saber la huella de agua en el país: por ejemplo, para producir un kilo de trigo hacen falta 1.000 litros (un metro cúbico) de agua; mientras que un kilo de carne de vaca necesita 15.000 litros.

·         España importa muchísima más agua en forma de cereales y piensos, fundamentalmente para alimentar al ganado, que la que exporta en forma de frutas y hortalizas. Por ello, si no se daría este "comercio de agua virtual", los españoles sólo podrían comer como máximo la mitad de carne que consumen actualmente.

·         Los consumidores son parte importante de este proceso, puesto que pueden priorizar los productos con menos agua virtual, reducir el consumo de los que tengan más o exigir la implantación de sistemas más eficientes de gestión del agua. Para ayudar a este objetivo, algunos expertos sugieren programas específicos de concienciación y hasta un etiquetado de los productos con la cantidad de agua virtual empleada.

·         No obstante, estos conceptos no se escapan de algunas críticas. Así, se exige un aumento de la precisión de los actuales métodos de cálculo y la inclusión de otras variables, como por ejemplo los aspectos cualitativos.

·         Asimismo, también se recuerda que el comercio de agua virtual, si bien puede beneficiar a algunos países, también puede perjudicar a otros, porque finalmente este recurso se gasta en algún sitio. Por ello, al igual que en el caso de la huella ecológica, los ciudadanos deben tener claro que resulta totalmente insostenible un mundo que aspire a consumir más agua de la que hay.

·         Y por supuesto, los consumidores tienen que seguir asumiendo los consejos para reducir el gasto de agua tanto en su casa, como en el baño y en la cocina, así como en el jardín, tanto en uno convencional como en uno diseñado específicamente para consumir poco agua (xerojardines).

Calculadoras para saber nuestra huella de agua

·         A la hora de precisar cuál es el consumo de agua, diversos expertos han desarrollado estudios y calculadoras que permiten saber tanto nuestra huella hidrológica como individuos como la huella de un país en relación al resto del mundo. Por ejemplo, webs como la de Fundación Vida Sostenible o la de la revista Discover (en inglés, aunque de forma más visual) permiten calcular nuestra huella hidrológica.

 

Por su parte, la web Water Footprint, además de diversos estudios y calculadoras individuales, ofrece también un sistema para conocer la huella de agua de las naciones. Aquí, a través de un mapamundi se puede comprobar de un vistazo el consumo mundial: los países en rojo estarían por encima de la media, mientras que los países en verde estarían en el otro extremo. Del mismo modo, también habilita una calculadora en la que se puede ver el dato de cada país. España, con 2.325 m3 per cápita al año, es uno de los países con mayor huella hidrológica del mundo.

Tomado de:

http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/urbano/2008/06/19/177874.php?page=2

Francisco Garcés

Stop a las bolsas de plástico

Su alto impacto ambiental induce a algunos países a reducir su uso, reutilizarlas, sustituirlas por otras biodegradables, cobrarlas o incluso prohibirlas

La bolsa de plástico tradicional podría tener los días contados. Sus negativos efectos en el medio ambiente hacen necesarias nuevas medidas que asuman tanto las instituciones como las empresas, y por supuesto, los consumidores. Reducir su uso y reutilizarlas siempre que se pueda, sustituirlas por bolsas de varios usos o de materiales biodegradables son algunas de las soluciones que ya se están desarrollando en algunos países, incluido España.

El impacto medioambiental de las bolsas de plástico es enorme. Además de las grandes cantidades de energía que se precisan para su fabricación, están compuestas de sustancias derivadas del petróleo, que pueden tardar en degradarse más de medio siglo. La gran mayoría acaba siendo desechada sin control, contaminando tanto las ciudades como los ecosistemas naturales. En el mar su impacto puede ser letal para animales como tortugas, ballenas o delfines, que mueren tras ingerirlas. Asimismo, las bolsas serigrafiadas pueden contener residuos metálicos tóxicos.

Estados Unidos y la Unión Europea consumen el 80% de la producción mundial, aunque su generalización en los países en vías de desarrollo está agravando el problema. En España, según Cicloplast, que agrupa a fabricantes y distribuidores de bolsas, cada ciudadano consume de media al año 238 bolsas de plástico (más de 97.000 toneladas), de las que apenas se recicla el 10%.

Por ello, cada vez son más los países que plantean diversas medidas. Además de reducir su uso, reutilizarlas, sustituirlas por otras de varios usos o fabricarlas con materiales biodegradables se presentan como soluciones posibles.

En este sentido, la producción de bolsas de bioplástico comienza a estar en auge. En España, las principales empresas de distribución han empezado a adoptar este tipo de materiales más ecológicos, como el plástico reutilizable, la rafia, el TNT, o el almidón de patata. Asimismo, el Ministerio de Medio Ambiente pretende para 2015 que el 70% de las bolsas sean biodegradables.

En Francia, una Ley de 2005 sobre Política Agraria dispone que en 2010 todas las bolsas de plástico habrán de tener esta propiedad. Asimismo, las campañas de sensibilización en este país han conseguido que se reduzca en un 20% la utilización de las bolsas convencionales.

Por su parte, diversas empresas trabajan para desarrollar y mejorar este tipo de materiales. En España, la filial del grupo Sphere, primer productor europeo y cuarto mundial de bolsas de plástico, produce desde hace un año y medio bolsas de fécula de patata con un sistema desarrollado por dos compañías del grupo.

En Italia, las empresas Novamont y Coldiretti han llegado a un acuerdo para implantar un sistema de fabricación de plásticos biodegradables a partir del maíz y del girasol que cubra todo el proceso productivo. Sus responsables asumen que una de bolsas cuesta entre ocho y nueve céntimos de euro, frente a los cinco céntimos de la bolsa tradicional. No obstante, destacan que su precio bajará al generalizarse su uso, y recuerdan sus ventajas ecológicas.

En Canadá, la compañía EPI (Environmental Plastic Additives) ha desarrollado un aditivo, denominado TDPA (Totally Degradable Plastic Additives), que permite a los plásticos convencionales volverse biodegradables. En este caso, el coste de fabricación de las bolsas es un 10% mayor. En Francia, la denominada bolsa "Néosac" utiliza una tecnología similar, desarrollada por varios industriales franceses, que ya se distribuye en varios locales y supermercados galos. Su coste es también algo mayor que las clásicas: entre un 25 y un 30% más.

Cobrarlas y prohibirlas

En otros países se plantean medidas más drásticas para frenar su uso. Por ejemplo, en Suecia o Alemania el cobro de las bolsas está generalizado, si bien los consumidores están más concienciados y suelen reutilizarlas o emplean bolsas de tela.

En otros lugares han optado por la vía de los impuestos. Irlanda ha implantado el "plustax", que obliga al pago de quince céntimos de euro por cada bolsa que utilicen los consumidores. En Hong Kong, una tasa medioambiental similar a la irlandesa, obliga a pagar por cada bolsa unos 50 céntimos.

La prohibición de su uso es también otra medida que está empezando a ganar adeptos. China, que consume unos 3.000 millones de bolsas de plástico al día, ha prohibido las ultrafinas, siguiendo el ejemplo de países como Irlanda, Ruanda o Bangladesh. Italia aprobaba en 2007 una ley que prohibirá las bolsas de plástico no biodegradables a partir de 2010, aunque la Comisión Europea ha argumentado que contraviene la Directiva sobre Envases y Residuos de Envases.

En Estados Unidos, San Francisco es la primera ciudad de este país en prohibirlas, de manera progresiva, una idea que se están planteando en otras ciudades como Boston o Berkeley. En Los Ángeles se ha optado por sustituirlas por otras recicladas y biodegradables. Por su parte, en la localidad inglesa de Devon las han eliminado de los establecimientos comerciales y ofrecen en su lugar bolsas de papel o de tela.

En definitiva, los consumidores son claves en este proceso, por lo que resulta fundamental adoptar costumbres como reducir en lo posible su uso, reutilizar las bolsas llevándolas plegadas para compras inesperadas, y mejor si son de tela, papel o materiales biodegradables. Asimismo, hay otras formas de transportar las compras, como cajas de cartón, cestas o carros.

Bolsas reutilizables muy ’fashion’

Algunos diseñadores europeos creen que moda y ecologismo son compatibles. Por ello, han lanzado varias bolsas de mercado reutilizables para estar a la última, con precios que no defraudarán a los más elitistas. Por ejemplo, el modelo "Silky Pop" de Hermes, fabricado en piel de becerro, cuesta unos 711 euros; una bolsa de nylon de Consuelo Castiglioni cuesta unos 625 euros, mientras que para comprar una de lona orgánica de Stella McCartney hay que desembolsar unos 367 euros.

No obstante, también hay bolsas reutilizables aptas para todos los públicos. La cadena de mercados Trader Joe’s vende una por un euro y medio aproximadamente. Un poco más cara -vale unos once euros - pero mucho más creativa, es la de la diseñadora británica Anya Hindmarch. Su modelo "I’m Not a Plastic Bag" ("No soy una bolsa de plástico") se ha popularizado en la web de subastas eBay, donde ha conseguido facturar diez veces más que de forma convencional.

 

Tomado de:

 http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/urbano/2008/06/25/177999.php

 

Francisco Garcés

Los océanos se mueren: los consumidores pueden salvarlos

La asunción de unos hábitos de consumo ecológicos puede ayudar a mejorar la precaria situación de los mares

Los océanos están al borde del colapso. La sobrepesca, la erosión, la contaminación, el cambio climático o el aumento de especies invasoras son algunas de sus principales amenazas. Algunos expertos aseguran que, de seguir así, la disminución de la vida en el mar podría ser drástica en los próximos años. Los consumidores pueden actuar en varios aspectos para cambiar esta tendencia y conservar la riqueza oceánica.

El 80% de las zonas pesqueras del mundo están sobreexplotadas o en proceso de recuperación, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La amenaza de extinción se cierne sobre algunas de las especies más apreciadas. La anchoa o el atún rojo podrían tener los días contados. Grandes depredadores, como los tiburones, son presa de la pesca de descarte, que sólo busca sus aletas y arroja al mar el resto del animal muerto.

La utilización de sistemas de pesca muy intensivos pone en riesgo la sostenibilidad futura de las capturas comerciales. La pesca accidental de especies que caen en las redes es otro problema que presiona a la población de delfines o tortugas. La pesca pirata daña a los ecosistemas marinos y causa millones de pérdidas a los pescadores legales.

Los consumidores pueden contribuir a luchar contra estas amenazas con sus decisiones de compra y sus hábitos de consumo. Se pueden elegir los ejemplares cazados con artes sostenibles -las etiquetas que indiquen su procedencia son de gran ayuda- y evitar las especies en mayor peligro -o sustituirlas por especies similares menos esquilmadas-.

Pero la sobrepesca no es la única amenaza para los mares. La contaminación por diversas fuentes se traduce en aguas más sucias y una pérdida de la biodiversidad. Las mareas negras de los grandes buques petroleros son responsables del 12% del petróleo que llega a las aguas. El 88% restante se genera de forma silenciosa, en vertidos menores por labores de limpieza o por la recarga de combustible en alta mar, sistema conocido como "bunkering". La extracción de petróleo en alta mar, ante la creciente escasez de este combustible, podría aumentar en los próximos años. Las consecuencias ecológicas serían muy negativas.

Los consumidores pueden reducir el uso de la energía, que proviene en su gran mayoría de los combustibles fósiles. Hay muchas formas de hacerlo: viajar en transporte público, ir a pie o en bicicleta, utilizar electrodomésticos eficientes, bombillas de bajo consumo, evitar los "vampiros eléctricos", etc. Otra opción es apostar por las energías renovables, con un menor impacto ambiental.

La polución marina puede originarse con el vertido de diversos productos y sustancias. Metales pesados como el mercurio se biomagnifican en el recorrido de la cadena alimenticia y pueden causar serios trastornos en el medio ambiente y la salud. El uso excesivo de fertilizantes afecta a los océanos y altera su composición.

El vertido incontrolado de millones de toneladas de residuos, en especial plásticos, provoca graves daños. En algunas zonas oceánicas se han detectado acumulaciones de estos residuos que flotan como auténticos basureros marinos.

La emisión de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, provoca el cambio climático y efectos negativos concretos como la acidificación de las aguas. Los científicos empiezan a comprobar el impacto sobre el medio marino de estos agentes contaminantes. La destrucción de los corales o el aumento de zonas muertas en los océanos son algunos efectos preocupantes. El creciente tráfico marítimo impacta en los ecosistemas, afecta a las rutas de especies migratorias o provoca el aumento de las especies invasoras marinas. Algunos científicos destacan el riesgo de que la vida en el mar se reduzca a algas, medusas y organismos similares.

La práctica de las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) por parte de los consumidores reducirá los residuos en los mares. El consumo de productos ecológicos o que utilicen menos fertilizantes limitará su impacto. La sustitución de las bolsas de plástico por otras biodegradables o reutilizables es otra medida efectiva. Los consumidores que vivan en zonas costeras pueden ser parte activa de la conservación y protección de los ecosistemas marinos. La colaboración con las ONG conservacionistas ayudará a sus responsables a emprender mayores acciones.

La concienciación es otra manera de conservar los recursos naturales oceánicos. Los consumidores pueden interiorizar hábitos de vida sostenibles. El respeto de los seres vivos, el cuidado de las especies en peligro es responsabilidad de todos. El turismo sostenible en espacios costeros o marinos es otra opción que aúna diversión, ocio y respeto a la naturaleza.

Presionar a los responsables institucionales para que aprueben y hagan efectivas leyes concretas de conservación de los recursos marinos es otra opción. A pesar de su enorme riqueza biológica y económica, sólo el 0,5% de la superficie total marina cuenta con alguna figura de protección. Las reservas marinas de pesca podrían ser una de las posibles medidas para combatir la crítica situación de los caladeros. En EE.UU., el Gobierno prepara la "Ocean Protection Plan", una ley que, entre otras cuestiones, se ocupará de la planificación del espacio marítimo para evitar la "masificación del océano".

Tomado de:

http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2009/11/16/189174.php

Francisco Garcés