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Comunicación y Opinión

Los animales sienten dolor (M.V. Mario Miani)

Sí, les duele lo mismo que a UD o a mí.

Aunque muchas personas perceptivas no dudan sobre la capacidad de sentir de los animales, Leonardo Da Vinci estaba convencido que el día que se conociera su esencia, un delito contra ellos sería juzgado de la misma forma que uno contra la humanidad, la característica tendencia del hombre a creerse el centro de las cosas (antropocentrismo), ha sido cultivada y respaldada desde los tiempos más remotos de la historia por escritos religiosos y filosóficos.

Estas costumbres del hombre, tan peligrosas como su propensión a pensar que existen determinadas razas superiores (etnocentrismo) o cotidianas, al exponer como “salvaje” lo que luego querrá destruir, se utilizan para justificar lo injustificable y han servido también para considerar a los animales como seres evolutivamente inferiores, “determinando” que no sentían el dolor de la misma forma que nosotros, con consecuencias nefastas.

Aunque los científicos han tratado de separar el pensamiento teórico y las investigaciones de las actitudes que los rodean, como integrantes de una sociedad, absorbieron los procedimientos de la cultura en que viven, con un efecto similar al que comenta el psicólogo norteamericano William James cuando dice: “hay muchas personas que creen que piensan cuando en realidad sólo están reacomodando sus prejuicios”.

Solo en las últimas décadas del siglo XX la humanidad reconoció que los animales pueden tener experiencias dolorosas. Durante siglos, las manifestaciones que observaban en una cirugía o experimentos, se atribuían a reflejos musculares descontrolados o a respuestas nerviosas. La presunción sobre lo que debían sentir alcanzó (hasta no hace mucho tiempo...) a otros seres que no podían expresar correctamente su dolor en el lenguaje apropiado, como enfermos con alteraciones mentales, discapacitados, ancianos o recién nacidos.

A principios del siglo XXI, la neuroanatomía y neurofisiología humana y animal avalan la opinión de que por su semejanza, los animales aunque carezcan de la posibilidad de comunicar verbalmente la experiencia de dolor, frente a un estímulo doloroso sufren la misma “experiencia displacentera” que los humanos.


Hablando en criollo, les duele lo mismo que a mí o a Usted.

Reconocer el comportamiento de dolor es una de las más importantes funciones del Médico Veterinario, por que no todos los animales lo expresan de igual forma, encontrando patrones de conducta muy diferentes y difíciles de advertir para sus propietarios; vemos perros que pueden sentirse reconfortados por los cuidados extras de sus dueños o su médico y otros de carácter estoico que soportan su dolor escondiendo su molestia, algunos gatos que aumentan su agresividad o se alejan para esconderse. En el caso de conejos y roedores estos generalmente no manifiestan ningún cambio evidente, simplemente pueden disminuir su consumo de alimento y sus movimientos, aunque sufran en forma considerable.

Debemos tener presente que muchos animales en la naturaleza tratan de evitar las manifestaciones de vulnerabilidad. Para evitar la falta de reconocimiento, en investigaciones y clínica animal debe usarse el Principio de Analogía: “las intervenciones que son dolorosas para los seres humanos también lo serán para los animales”.

El manejo del dolor no solo plantea un compromiso ético y moral sino también clínico ya que el efecto perjudicial del mismo sobre el organismo en respuesta al estrés produce una serie de alteraciones como predisposición a infecciones, complicaciones posquirúrgicas, retardo en la cicatrización de heridas, pérdida de peso corporal, etc. Estas no solo alejan al paciente de su recuperación sino que lo inclinan al fracaso en el tratamiento de su patología.

Cada día son más los profesionales preocupados en efectuar un correcto manejo del dolor, en todas sus facetas, aunque no existan manifestaciones externas llamativas.

Las mascotas también cambian su conducta en un ambiente extraño, como el consultorio, presentando signos menos claros de dolor, por lo que es un aporte de inestimable ayuda los cambios advertidos por el dueño.

El compromiso activo de los propietarios para interpretar una modificación en la conducta de su mascota como un llamado de atención y un motivo para consultar al Profesional, nos acerca a poder cumplir con nuestra misión en el alivio y tratamiento del dolor en las mascotas.

En la actualidad contamos con nuevas drogas, más efectivas y seguras para el tratamiento de enfermedades con gran componente de dolor, lo que nos permite brindarles una mejor atención veterinaria y una mayor calidad de vida.

Cuando nos esforzamos en contenerlos, aliviándoles sus dolencias, con su mirada y su actitud, nos estarán expresando su agradecimiento.... y estaremos cumpliendo nuestra parte, en el pacto que ellos mantienen con nosotros.

Fuente: http://www.foyel.com/cartillas/34/los_animales_sienten_dolor.html

Referencias Bibliográficas:

1 ) Coren Stanley. La fabulosa inteligencia de los perros. Ed. Atlántida. Bs.As. Arg.1995.
2 ) Ludo J. Hellebrekers. Manejo del Dolor en Medicina Veterinaria Ed. InterMédica BsAs. Arg 2002
3 ) Maier Richard. Comportamiento Animal. Univ. California. USA. Edit. Mc Graw Hill. 2001.
4 ) Miani Mario. Taller Educativo sobre Manejo Responsable de Mascotas. S.C. Bariloche. Arg 2001

Francisco Garcés

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